Ellos vs la CPI, Por El Nacional

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Si de algo puede jactarse Nicolás Maduro es de que, aunque los venezolanos se mueran de mengua y muchos prefieran atravesar selvas y ríos poniendo en riesgo sus vidas para huir, las cosas le están saliendo medio bien en lo que a imagen se refiere.

El Nacional

Primero fue el leve crecimiento económico en 2022 que, aunque no se sostuvo, le dio un respiro. Después, aunque no se han levantado las sanciones, Washington le hizo el favor de, por excepción, acceder a que Chevron reanudara sus operaciones en Venezuela, por lo que el país volvió a la lista de exportadores de petróleo a Estados Unidos. Esta semana se quitó de en medio a Juan Guaidó, quien difícilmente podrá volver al país y al que ya nadie llama presidente; y su aliado, Gustavo Petro, le montó una cumbre a medida en Bogotá que terminó con una declaración que no aporta nada práctico, pero que al no contener ninguna condena al régimen lo deja tranquilo.

La única piedra en el zapato parece seguir siendo la Corte Penal Internacional. Sus investigaciones por violaciones de derechos humanos y crímenes de lesa humanidad sí quitan el sueño. No es casual que los voceros del chavismo hayan enfilado sus baterías hacia el tribunal internacional de La Haya. Como cada vez que puede, esta semana Maduro volvió a descalificar al fiscal Karim Khan. Al unísono, Jorge Rodríguez no tuvo reparos en agregar a su insólita lista para volver al diálogo la grosera exigencia de que la CPI cese sus investigaciones sobre Venezuela. Y, no podía faltar, Diosdado Cabello utilizó la trituradora que tiene como programa de televisión para acusar a Khan de ser manejado por Estados Unidos para perseguir a Venezuela y también exigir, vaya, la paralización de “los ataques”.

Pero no son solo las bravuconadas de cara al público las que están en marcha. Este jueves la organización de defensa de los derechos humanos Provea, que sigue paso a paso todo lo relacionado con las víctimas en Venezuela, detectó que el chavismo le ha pedido a la CPI que le permita responder al informe de la Sección de Víctimas. Se trata de testimonios que son confidenciales y en los cuales se eliminó la información sobre la identidad de los afectados para su protección. El gobierno de Maduro no tiene atribución para una petición de este tipo que, por lo demás, supondría darle acceso a información sobre las víctimas. Pero, intuye Provea, busca retrasar el procedimiento mediante el cual la Corte debe decidir si autoriza a su Fiscalía a retomar la investigación sobre crímenes en Venezuela.

Durante más de dos décadas el chavismo ha dado muestras de que el pudor no es una de sus cualidades. Por ello, ante lo que parece un reblandecimiento de la visión negativa que de su régimen ha tenido la diplomacia, sería bueno no perder de vista lo que sucede en La Haya. El régimen parece entenderlo. No es lo político ni lo económico lo que más lo perjudica; es la vía judicial. Porque si hay víctimas (y ojalá se sigan preservando sus identidades), hay delito.