Juventud venezolana lucha por un futuro incierto ante desafíos económicos y laborales

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En Venezuela, la brecha económica entre los jóvenes Ysleydi González y Catherine Porciello no eclipsa su inquietante preocupación compartida: la dificultad para construir un patrimonio propio en un país donde se requieren más de 41 años de trabajo para adquirir una modesta vivienda de una habitación, valorada en unos 25.000 dólares en Caracas.

Con información de Infobae

Con salarios promedio que apenas alcanzan los 150 dólares, según la encuestadora Datanálisis, y la canasta básica mensual situada en 100 dólares por persona, las dos jóvenes se ven forzadas a destinar un mero margen de 50 dólares al mes para ahorrar en busca de la anhelada vivienda.

En el contexto de una profunda crisis económica y social en el país, la juventud venezolana se enfrenta a un panorama desafiante. Muchos jóvenes se ven obligados a trabajar antes de tiempo o a buscar oportunidades en el extranjero debido a la incertidumbre que rodea su futuro en Venezuela.

Ysleydi González, de 18 años, sueña con estudiar Ingeniería pero se encuentra con la barrera económica. Aunque su madre trabaja como vendedora en una tienda y alquila puestos de estacionamiento para generar ingresos adicionales, las posibilidades de inversión en educación son limitadas para ella.

Catherine Porciello, de 22 años y con un título en Ingeniería mecánica, enfrenta desafíos similares. Aunque vive con su familia en un apartamento cómodo en Caracas, su trabajo actual no le proporciona los recursos necesarios para independizarse y adquirir una vivienda propia.

El sociólogo Luis Pedro España destaca la falta de oportunidades en el sistema educativo y la estructura social de Venezuela, lo que dificulta la acumulación de capital para los jóvenes. La restricción en las oportunidades laborales ha llevado a muchos a considerar la migración como su mejor opción para un futuro más prometedor.

Aunque el régimen de Maduro ofrece programas como la «Misión Vivienda» para asignar propiedades, la situación económica y la incertidumbre persistente siguen siendo obstáculos para los jóvenes que aspiran a independizarse y construir un futuro sólido en Venezuela.

La juventud venezolana enfrenta una realidad marcada por la lucha constante entre aspiraciones y limitaciones económicas, lo que resalta la urgencia de abordar la crisis económica y social que afecta al país.