La población de China cae por segundo año consecutivo ante alza de la mortalidad

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China sigue enfrentando un desafío en términos económicos y sociales debido a la caída de los nacimientos por séptimo año consecutivo. En un intento por controlar el crecimiento de la población, el país implementó la política del hijo único en el pasado, pero ahora se encuentra tratando de impulsar a las familias a tener más hijos.

En 2023, la población de China se redujo en 2 millones de personas, marcando su segundo descenso anual consecutivo. Esta disminución se debe a la disminución de los nacimientos y al aumento de las muertes después del levantamiento de las restricciones por el COVID-19. Los fallecimientos aumentaron en 690,000, más del doble del incremento registrado el año anterior. Se esperaba un aumento significativo en las defunciones debido a los brotes de coronavirus que ocurrieron a finales de 2022 y se prolongaron hasta febrero.

Aunque la población total de China sigue siendo de 1,400 millones de habitantes, el país ha caído al segundo lugar en términos de población, detrás de India, según las estimaciones de las Naciones Unidas. La caída en los nacimientos refleja una disminución en la tasa de natalidad que representa un desafío para la economía y la sociedad china. El envejecimiento de la población podría tener repercusiones en el crecimiento económico a largo plazo y poner a prueba la capacidad del país para cuidar de una población envejecida con menos trabajadores.

El número de nacimientos disminuyó en 540,000, aunque esta cifra es menor que en años anteriores. En 2023, nacieron alrededor de nueve millones de niños, la mitad de la cantidad registrada en 2016. Estas cifras son estimaciones basadas en encuestas y no incluyen a Hong Kong y Macao. China realiza un censo completo cada diez años.

Después de haber implementado la política del hijo único, China ahora se enfrenta al problema opuesto. El gobierno ha tratado de incentivar los nacimientos desde 2014 y 2016, cuando se aliviaron gradualmente las restricciones para permitir un segundo hijo, y a partir de 2021, un tercer hijo. Sin embargo, estos esfuerzos han tenido poco éxito. Las personas se casan más tarde y, a veces, deciden no tener hijos. Incluso aquellos que deciden tener hijos a menudo se quedan con uno debido al alto costo de la educación en las ciudades y al entorno académico competitivo. Además, la población de mujeres en edad fértil también ha disminuido.

China se enfrenta a un futuro desafiante en términos demográficos y deberá encontrar soluciones para abordar el envejecimiento de su población y promover un aumento en la tasa de natalidad.