Luis Olavarrieta, el inesperado confesor de la gran disculpa de la oposición

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Cuando uno emigra, estar al día con tu país es un esfuerzo. En Venezuela, especialmente. Donde se destruyeron hasta las fuentes tradicionales de información, los medios de toda la vida, pues. Informarse de lo que allá pasa significa pescar en redes sociales. Así llegué estos días a María Corina Machado en el canal de YouTube de Luis Olavarrieta.

Por: Leonor Carolina Suárez – El Pitazo

Nunca pensé que uno de los presentadores (o bully) de Ají Picante sería entrevistador de quienes aspiran a la presidencia en nuestro país. Pero él, sin duda, ha venido a calmar –con aciertos y desaciertos– la sed de los venezolanos por una figura de esas de masas para hablar de los personajes criollos. No extraña entonces, pero no deja de sorprender, que los precandidatos a las primarias de la oposición lo escojan para su entrevista más íntima.

Desde las frases icónicas de los venezolanos hasta el Miss Venezuela, ningún tema parece escapar de la voz radiofónica de Luis Olavarrieta. Se cuelan en el feed de este inquieto comunicador digital, los temas políticos entre misses, cantantes y actores. Ahora, de cara a las primarias de la oposición, parece meterse de lleno en el tema político. Ni los mismos candidatos saben cómo o cuándo serán las elecciones, pero la campaña ha comenzado. Lo que sí saben es que cualquiera sea la fecha, deben hacer algo antes: volver a ser relevantes. Y eso pasa, al parecer, por la gran disculpa frente a un peculiar confesor.

Los últimos años han sido tiempos de reflexión para todos los venezolanos y todos hemos cambiado un poco. Luis Olavarrieta pasó de bully a periodista (aunque admite que “cuida sus formas” al hablar de libertad de expresión), y los políticos ahora confiesan sus errores públicamente, al menos en YouTube.

María Corina fue la primera precandidata de la serie/confesionario de Olavarrieta llamada Detrás de los políticos. La producción mostró los lujos del set, visibles en el fondo de la entrevista donde la precandidata aseguró que sus privilegios o su género no le jugarían en contra en una Venezuela que ella dice también ha cambiado.

El confesor preguntó por sus errores y la entrevistada asumió los del grupo (la oposición) y los propios. “Yo lo subestimé en su maldad”, dijo refiriéndose al chavismo del presidente que una vez la llamó mosca a la cara durante una larga alocución presidencial, y a los herederos del poder bajo el cual fue brutalmente golpeada dentro de la Asamblea Nacional.

Avergonzado, vistiendo unas medias rotas, Carlos Oscariz fue el segundo en hablar de su vida a la voz de Luis Olavarrieta. El confesor no se muestra en sus entrevistas. El exalcalde rompió en llanto en los primeros minutos del video al hablar de la enfermedad de su hijo, mientras ofrecía disculpas por llorar en cámara. “Estoy intentando ser mejor persona”, dijo sobre las [mujeres] heridas de su mediática vida personal, y de sus errores políticos admitió: “Metimos la pata, perdón”.

Tanto María Corina Machado como Carlos Oscariz hablaron de las lecciones aprendidas. Parece que el tema necesario para estas primarias será el mea culpa (y con razón). Las palabras Unidad y oposición han perdido brillo a lo largo de los años.

Tres décadas después de la primera elección del que no debe ser nombrado para no alienar a quienes leen estas líneas (pero que debemos: Hugo Chávez), un grupo de figuras asociadas en partidos cerró filas en contra de un gobierno que devino en la mayor crisis de la historia moderna del país. La oposición, esa agrupación de los partidos tradicionales y los nuevos que llegaron luego, como Voluntad Popular, hicieron mucho (o intentaron), fueron atacados, reprimidos o encarcelados. Y esto no debemos perderlo de vista al juzgarlos. Aunque, como admiten, se equivocaron otro tanto.

Esos políticos que hablan de lecciones escogen ahora a este confesor. Olavarrieta, el mismo que respondió en otra entrevista de esas de YouTube que “Chávez no es el culpable de todo” y que fueron las circunstancias –incluida la oposición– las que “generaron en él un monstruo… un monstruo de mil cabezas”.

Con un país, unos medios y una Unidad en escombros, se ha hecho tabula rasa. Se alzan de esos escombros figuras y políticos. Y así se ven y se muestran: en sus bases.

Aunque sea refrescante verlos a todos honestos, o al menos intentando serlo, lo que no debe empezar de cero es nuestro criterio como ciudadanos y las lecciones de juicio que nos ha dado la historia reciente; analizar las ideas de quienes tienen o quieren el poder más allá de las emociones y cuestionar los argumentos detrás de las preguntas. Sobre todo, si vienen de un entertainer que ha mutado a periodista.