jueves, abril 9, 2026
Inicio Blog Página 3086

Donald Trump: “Habrá mucha muerte, estas dos semanas serán las más difíciles”

El norteamericano de los EEUU actualizó las tareas de su gobierno para contener la pandemia. «Moveremos cielo y tierra para cuidar a nuestros ciudadanos, no queremos que esto dura meses y meses”, afirmó

Infobae

«Moveremos cielo y tierra para cuidar a nuestros ciudadanos. Tenemos que mantener segura y sana a nuestra gente. Tenemos que abrir nuestro país de nuevo, terminar esta guerra. No queremos que esto dura meses y meses”, aseguró Donald Trump.

El presidente de lo EEUU, sin embargo, adelantó que entre esta semana y la próxima habrá muchas muertes. “Pero podría haber más si no hubiésemos tomado las medidas que tomamos en conferencia de prensa”, explicó.

Para Trump, la pandemia del coronavirus es el mayor desafío desde 1917, cuando murieron 100 millones de personas en al Primera Guerra Mundial.

Trump detalló que el objetivo de las medidas de ayuda a los distintos estados donde avanza el brote es adelantarse varios días a las necesidades médicas críticas de cada caso. Pero también sugirió que los estados pedían más suministros médicos de los que realmente necesitaban. “Los temores de la escasez han llevado a solicitudes exageradas”, dijo el mandatario.

El Secretario del Tesoro Steven Mnuchin está supervisando el paquete del gobierno que distribuirá 2,2 billones de dólares en la economía de EEUU en las próximas semanas para tratar de amortiguar la caída libre de la economía de los norteamericano. La ayuda incluye 349.000 millones de dólares en préstamos para pequeñas empresas y un fondo de rescate corporativo de 500.000 millones de dólares.

Los positivos de coronavirus superan ya los 300.000 en Estados Unidos tras sumar más de 30.000 en las últimas 24 horas, mientras que los fallecidos son al menos 8.000, unos 1.000 más que este viernes. Aunque las vecinas Nueva York y Nueva Jersey siguen siendo el epicentro del COVID-19 en el país, con más de 130.000 casos, los brotes en California, Michigan, Luisiana, Florida y Massachusetts superan ya los 10.000 cada uno.

El número de personas infectadas en EEUU se ha duplicado en solo cinco días, ya que el pasado lunes el país superó los 150.000 casos y el miércoles sobrepasó los 200.000, según Johns Hopkins, cuyo mapamundi del coronavirus se ha convertido en una fuente de referencia ante la lentitud de actualización de los datos oficiales.

Por esta razón, los Centros de para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC) de los EEUU actualizaron sus recomendaciones, en las que ahora también instan a la ciudadanía a utilizar piezas de tela para cubrirse la cara cuando estén en público. “Los CDC están recomendado el uso de mascarillas no médicas para taparse la cara como una medida voluntaria adicional. Es voluntario, no hay que hacerlo. Es voluntario, no creo que yo vaya a hacerlo”, anunció el mandatario en rueda de prensa, aunque dijo que “puede que sea algo bueno”. La recomendación de los CDC a nivel federal sigue a las que ya habían hecho en ese sentido en los últimos días los alcaldes de Nueva York y Los Ángeles a sus residentes.

Además de las medidas de distanciamiento social, “los CDC también recomiendan cubrirse la cara con telas simples para disminuir la propagación del virus e impedir que las personas que pueden tener el virus y no lo saben lo transmitan a otros”. El organismo apuntó que taparse la cara es especialmente importante “en lugares públicos donde otras medidas de distanciamiento social sean difíciles de mantener (como por ejemplo supermercados y farmacias) especialmente en áreas de transmisión comunitaria significativa”.

Para la mayoría de las personas, el nuevo coronavirus causa síntomas leves o moderados, como fiebre y tos que desaparecen en dos o tres semanas. Para algunos, especialmente los adultos mayores y las personas con problemas de salud existentes, puede causar una enfermedad más grave, incluida la neumonía, y la muerte.

Los especialista de la Casa Blanca auguran que, en el mejor de los pronósticos, el coronavirus podría dejar entre 100.000 y 240.000 muertos incluso con las medidas de contención que se han implementado, y ha avisado de que la cifra puede llegar a entre 1,5 y 2,2 millones si no se hace nada para combatir el virus.

Jorge Rodríguez anuncia que en Venezuela hay 155 casos positivos de coronavirus

El ministro del régimen de Nicolás Maduro, Jorge Rodríguez informó que en las últimas 24 horas se reportó la aparición de dos nuevos casos de Covid-19 provenientes del estado Nueva Esparta

Por lapatilla.com

Hasta la fecha se registran 155 casos en el país, 52 recuperados, 31 en aislamiento domiciliario, 32 en CDI, 20 ingresados en hospitales centinelas.

Indicó que la mayoría de casos de Covid-19 se concentran en región central del país, como Miranda, Distrito Capital, La Guaira y Aragua.

Rodríguez ha señalado que 52 pacientes se han recuperado satisfactoriamente hasta la fecha de la nueva enfermedad. Por otro lado, el balance de fallecidos por covid-19 sigue siendo de siete personas.

En el país se realizan más pruebas por cada millón de habitantes que en otros estados de la región, lo que permite aislar mejor a los posibles infectados. En este sentido, aseguró que se está logrando “aplanar la curva”, si bien no se puede de momento levantar la cuarentena, ya que “regresaríamos a contagios exponenciales”, advirtió.

Liberaron a ocho venezolanos de centros de retención de inmigrantes en EE UU

Algunos migrantes estuvieron más de un año recluidos en el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos

Por El Nacional

Ocho venezolanos fueron liberados este viernes de los centros de detención de inmigrantes en Estados Unidos, informó Julio Henríquez, abogado del Foro Penal en ese país.

«Al menos ocho venezolanos están siendo liberados hoy de centros de ICE entre Louisiana y Mississippi. Algunos tenían más de un año recluidos», escribió Henríquez en Twitter.

Indicó que los ciudadanos liberados requieren ayuda para costear los boletos de avión que los trasladen a los estados en los que vivirán con familiares o amigos.

«Se necesita ayuda para los pasajes de avión y para que duerman al menos una noche antes de viajar, apuntó.

El defensor de los derechos humanos indicó que los venezolanos liberados deben viajar desde Nueva Orleans o Baton Rouge hacia otras zonas del país.

«Sabemos de quienes deben llegar a Florida, Nueva York, Georgia y Texas», indicó.

Vías ilegales
Muchos venezolanos que huyen del régimen de Nicolás Maduro creen que cruzar a Estados Unidos desde México resulta fácil y rápido. Sin embargo, debido a la larga espera muchos optan por recurrir a vías ilegales, lo que acarrea cargos penales.

Los llamados coyotes, que se encargan de cruzar a personas en la frontera, engañan a muchos venezolanos valiendose de la necesidad de estos.

«Los coyotes llevan a las personas por los caminos verdes hacia Estados Unidos y recurrir a ellos es un crimen», explicó el abogado John De la Vega, dedicado al campo de inmigración, en una entrevista con la organización Venezuela Awarness.

Agregó que los coyotes pueden dejar a las personas en medio de la nada e incluso se conoce de casos en los que han violado y matado a venezolanos.

"THE END" El final de la película está escrito…, por Gustavo Tovar-Arroyo @tovarr

Ni poeta ni documentalista

En estos tiempos de perplejidad e incomprensión, donde la humanidad para salvarse debe ser inhumana, retraída y cuidadosa del prójimo, donde tocarse, estrechar manos, abrazarse o besarse pueden ser interpretados como actos criminales, donde andamos de un lado al otro como enmascarados, la palabra activista se redimensiona y encarece: hay que activarse contra la peste.

En mi caso, por ejemplo, me enorgullece más ser reconocido como activista que como escritor, poeta, documentalista o abogado. Uso la poesía, el escrito, el documental o el derecho como actos que están al servicio y reivindican la libertad. No busco condecoraciones, busco libertades.

El heroísmo silencioso del activista

El activista no tiene descanso, su vida está dedicada a reivindicar derechos, lucha diariamente por ellos no de manera egoísta o individual (aunque por lo general sus esfuerzos lo sean); siempre, en todos los casos, sus reclamos favorecen el bien común. Un activista es un silencioso héroe civilizador o, al menos, sus actos lo son. Vive una soledad de escalofrío.

Ser activista siempre –como todo acto heroico– conlleva una tragedia. Los griegos no se equivocaron, desde entonces todo activista –como héroe– atiborra su espíritu de heridas, frustraciones, de incurables llagas sangrantes. Ni uno se salva, no sería un activista si estuviera exonerado del dolor y la tragedia. Todo heroísmo es trágico.

Todos para uno y uno para todos

Durante estos largos, tristes y devastadores veinte años de dictadura chavista casi cualquier venezolano decente ha sido un activista, algunos con mayor dedicación que otros, pero casi la mayoría de nosotros se ha activado para luchar por la libertad. Pocos no lo han hecho y sin duda esos pocos están vinculados con el crimen y la corrupción chavista, el desdén no existe.

Artistas, pintores, músicos, escritores, empresarios, abogados, ingenieros, estudiantes, obreros, panaderos, twitteros, maestros, enfermeras, doctores, campesinos y un largo etcétera de venezolanidad se ha activado contra el chavismo y, aunque luchamos, no hemos logrado derrocarlos. Ha sido extenuante ver al país devastarse y no poder liberarlo, ¿o no?

El método de la traición

La lucha ha sido feroz y asimétrica, el chavismo –conglomerado mafioso y criminal– una vez que llegó al poder, aparte de emplear los ortodoxos métodos de persecución, prisión, tortura y asesinato político, usó un dinero inimaginable para comprar opositores, doblegarlos y usarlos de manera grosera para sus propios fines dictatoriales y contra la libertad.

Así nos encontramos muchas veces con aberrantes casos de colaboracionismo que tanta nausea y consternación nos causaron. Las traiciones de Ricardo Sánchez, William Ojeda, Claudio Fermín, Felipe Mujica, Henry Falcón, Luis V. León, Luis Parra o José Brito han dificultado muchísimo la lucha, pero ni con ellos a su servicio han podido doblegar nuestro sueño de libertad.

El final de la película

Sin embargo, el activismo venezolano, el decente, el que no se doblega ni vende, el que lucha día a día, el que resiste y protesta, el que denuncia aquí, allá y acullá, el que ama genuinamente a Venezuela, ha recibido al fin el espaldarazo de los aliados del mundo, quienes de manera universal le han puesto precio a la cabeza de los tiranos Maduro y Cabello. Insisto: al fin.

No sólo le han puesto precio, en una acción sin precedentes han desplegado una flota militar de asalto para liberar a Venezuela de la narcotiranía terrorista sea como sea. Es una victoria del activismo ciudadano, es decir, es una victoria tuya, suya, mía: nuestra. El final de la película está escrito y llega su desenlace. Se intuye, se percibe, se siente, está cerca, llega. Lo verás.

The End.

Babalawos cubanos explican la presencia del coronavirus en la Letra del Año 2020

La Asociación Cultural Yoruba de Cuba dio a conocer este viernes una nueva interpretación de la Letra del Año 2020 relacionada con la propagación de la pandemia de coronavirus que asola al mundo.

Por MARIO J. PENTÓN / elnuevoherald.com

Los sacerdotes yorubas, que ya habían anunciado la propagación de pandemias por “una mala higiene y la indisciplina social” en la Letra del Año, han decidido “reevaluar las predicciones de Ifá” de este año para “una mejor comprensión de los acontecimientos”.

Según los religiosos “la manipulación del oráculo de Ifá” les permite asegurar que el coronavirus se produjo por la rivalidad ideológica “entre altas personalidades a nivel mundial”.

“Ifá está señalando esta rivalidad como causa principal del origen de la pandemia que, en realidad, se establece y se propaga, fundamentalmente, en todas las entradas y fronteras de una ciudad”, explicaron en Facebook.

Los sacerdotes yorubas dijeron que llegaron a esta conclusión sin dejarse influenciar “por las noticias que se han divulgado por muchas agencias y en las redes sociales sobre el origen del coronavirus”.

“No podemos clasificar quién es el que se inclina al Bien ni quien se inclina al Mal puesto que, el Bien y el Mal, son dos conceptos muy relativos. En este mundo contemporáneo cada cual se acoge a la Ideología que considera Buena, mientras que otros la consideran Mala”, explicaron.

En Cuba los medios periodísticos en poder del Estado han reproducido rumores sobre la supuesta creación en laboratorios norteamericanos del coronavirus. En las redes sociales, por su parte, algunas personas han especulado con la idea de que la creación del coronavirus obedece a una estrategia china para atacar a EEUU. Los científicos han dicho que el coronavirus tiene un origen natural y no hay evidencias de manipulación humana.

Otro de los patakies usados por los sacerdotes yorubas para explicar la expansión del coronavirus en la Letra del Año 2020 habla de los orishas Bàbálú Ayé y Ògún. El primero es conocido como el dueño de las enfermedades y responsable de propagar las epidemias por el mundo y al segundo se le conoce como el Dios de la Muerte.

“Ambos originan una crisis acompañada de rivalidades, enfermedad y muerte, potenciales espirituales que lo distinguen”, dicen los yorubas.

Según la lectura de la Letra del Año se habla “sobre el peligro del aumento de víctimas causadas por la pandemia” y limitaciones para realizar los servicios funerales. También los sacerdotes llaman la atención a los poderosos para que no dejen a su suerte a las personas más pobres de la sociedad.

Una segunda lectura de la Letra del Año refuerza la idea de que el origen del coronavirus es producto de las rivalidades entre dos contrarios. “En este caso se utiliza como arma ofensiva, preparaciones medicinales nocivas, que provocan ciertas dolencias, muy semejantes a las que causa el coronavirus”, dicen los babalawos.

La Asociación Cultural Yoruba de Cuba pone en manos de los creyentes algunas plantas medicinales “que pudieran ser recomendadas para erradicar o, en cierta medida, alejar el impacto de la pandemia”. En el patakí relacionado con la cura de la enfermedad el orisha tomó una tizana de raíz de la Calaguala y Jengibre. La Calaguala, explican los religiosos, también se conoce helecho de Palma.

Los sacerdotes recomiendan para el sacrificio ritual o Ebo adecuado del Camino “1 carnero negro (para ?àngó), 1 cadena con 21 herramientas de Ògún, Jutia ahumada, Àkara (pan o fritura de yuca) y dos gallinas negras”.

En Cuba más del 60 por ciento de la población está bautizada bajo el rito de la iglesia Católica pero la religión afrocubana está muy extendida en la sociedad. La Letra del Año, así como las predicciones de los sacerdotes yorubas son muy seguidas en la isla.

Durante la influencia soviética, Cuba impuso un férreo control marxista de la sociedad que obligaba a rechazar cualquier religión por considerarla “un opio del pueblo” e incompatible con el marxismo.

Tras la crisis económica por el colapso del socialismo, el Estado permitió una mayor participación de los grupos religiosos en la vida pública. Como el resto de las religiones, los yorubas no cuentan en Cuba con medios de comunicación ni escuelas propias.

[VIDEOS] ¡ASÍ SE VIVE LA CUARENTENA! Enfrentamiento entre esbirros de la PNB y comerciantes informales de Catia

Este sábado, se registró un enfrentamiento entre funcionarios de la Policía Nacional Bolivariana y comerciantes informales de Catia en Caracas, pese al confinamiento que se encuentra el pais.

lapatilla.com

A través de un video publicado en la red social Twitter, se evidencia como en la Plaza Pérez Bonalde de Catia forcejean los efectivos y alguno de las personas presentes.

Desde hace días, se han visto diferentes reportes donde las calles del mencionado sector se observan abarrotadas sin tomar en cuenta la grave consecuencia que esto conlleva.

 

“TENGO LOS NERVIOS DESTROZADOS”: Venezolanos pasan horas sin electricidad en cuarentena

Centenares de miles de personas experimentan cortes eléctricos prolongados desde hace tres días en al menos ocho municipios de Venezuela debido a fallas de interconexión con el sistema nacional, reportaron las autoridades y los afectados.

Por Gustavo Ocando Alex / voanoticias.com

Maracaibo y otros siete poblados de la costa occidental del Lago de Maracaibo quedaron sin servicio a las 4:01 de la madrugada del viernes por una avería en la subestación El Tablazo, reportó Lisandro Cabello, secretario de gobierno de Zulia, el estado más poblado del país, de cerca de cuatro millones de habitantes.

La misma falla había ocurrido a las 6:30 de la mañana del día anterior. El viernes, sin embargo, el apagón se extendió hasta 20 horas en múltiples sectores de las ciudades afectadas.

Cabello aseguró que Corpoelec, la gobernación local y las fuerzas militares aprovecharon el apagón del viernes para hacer una “limpieza profunda” en las subestaciones eléctricas de los municipios afectados.

El gobierno en disputa de Nicolás Maduro no ha hecho ninguna otra referencia pública a las causas de los recientes cortes de energía eléctrica.

Ciudadanos reportaron que la electricidad estuvo encendida en sus localidades por entre solo tres y cuatro horas antes de que volviera a interrumpirse.

Milagros Urdaneta, afectada en la zona norte de Maracaibo, afirma que los apagones durante la cuarentena perjudican de manera particular a su familia. Su padre, de avanzada edad, sufre de Párkinson y el calor durante las fallas eléctricas le sobresalta.

No ha tenido electricidad en su vivienda durante 24 de las últimas 30 horas, puntualiza. “Es horrible. Nos dio la mañana soplando (viento) a papá. Estoy agotada de soplar a mi viejo. Tengo los nervios destrozados”, manifiesta.

Urdaneta explica que no pudo movilizarse a casa de su hermana, quien posee planta eléctrica, porque no tiene gasolina, escasa en Venezuela.

“¿Cómo nos movemos sin gasolina? ¿Y en cuarentena?”, se pregunta. Su sector residencial continuaba la mañana de este sábado sin servicio.

José Ortigoza, residente del suroeste de la ciudad, expresó su molestia porque el apagón prolongado coincidió con el malestar físico de su hija de dos años.

“La tengo enfermita y pa’ colmo sufriendo este infierno. Duramos menos de cinco horas con la luz. Los cuartos ni se enfriaron, la bebé quiere dormir”, lamentó.

Ana Ortega, profesora universitaria y residente del noroeste de Maracaibo, contó que solo disfrutó de la electricidad en su hogar durante cuatro horas del viernes. “Fue agotador”, comenta.

Zulia es el estado más perjudicado por fallas eléctricas en Venezuela, según el Comité de Afectados por los Apagones, una asociación que lleva registros de los cortes.

Aixa López, su presidenta, precisó en marzo que ese estado había estado un promedio de 3.620 horas sin luz entre enero y febrero.

Por la escasez de gasolina, el 62% del personal de salud no pudo ir a trabajar esta semana

El diputado a la Asamblea Nacional, José Manuel Olivares, denunció la situación de los médicos y enfermeros, cuestionó la información que ha dado el régimen de Nicolás Maduro sobre el Covid-19 y aseguró que por falta de pruebas y evaluaciones no se conoce el número correcto de contagiados en el país

Infobae

José Manuel Olivares señaló que a la crisis sanitaria ahora se le suma la crisis social, y es así como por por falta de gasolina 62% del personal de salud no pudo ir a trabar; 84% de los médicos en el país no pudieron surtir sus vehículos y 66% pasó entre ocho y 20 horas en cola para echar gasolina, “quién va a salvarle la vida a los venezolanos?”, se preguntó.

El parlamentario denunció que el 29 de marzo, Jorge Rodríguez, dijo que se habían realizado 37 mil pruebas tipo PCR y 50 mil pruebas rápidas; el 26 de marzo, Delcy Rodríguez, informó que el número total de pruebas realizadas es mil 836. “Es decir, en 3 días desaparecieron más de 80 mil pruebas”.

Indicó que con una tasa de ataque del virus del 10%, un porcentaje que considera bastante conservador, al menos tres millones de venezolanos en esta primera fase dieran positivo para Covid-19, entre asintomáticos, pacientes con necesidad de atención médica y contagiados con necesidad de terapia intensiva.

En esas cifras demuestras que alrededor de 400.000 venezolanos necesitarán hospitalización en el país.

En la rueda de prensa digital con medios nacionales e internacionales, el diputado Olivares denunció las pésimas condiciones en las que se encuentran los hospitales del país. “En la Ciudad Hospitalaria Dr. Enrique Tejera, estado Carabobo, hay solo siete camas disponibles para terapia intensiva; en el estado Amazonas sólo hay dos camas y ventiladores mecánicos para atender a toda la población; el Hospital Seguro Social del Táchira no tiene terapia intensiva; el hospital Luisa Ortega Díaz, de Nueva Esparta, no tiene camas de terapia intensiva; y el pediátrico más importante de Caracas, hospital JM de los Ríos, tiene la atención intensiva parcialmente cerrada”.

En total, habrían sólo entre 250 y 300 ventiladores artificiales en todo el país para combatir el Covid-19.

“Cuando se pretende decir que hay camas suficientes en Venezuela, es mentira, porque además no basta con un colchón. Una cama hospitalaria es mucho más que tener dónde acostarse, es contar con médicos capacitados y protegidos, un ventilador mecánico, los medicamentos que dan soporte, capacidad de aislamiento, condiciones que no se cumplen en Venezuela,” explicó.

Olivares señaló que ante esta emergencia, no sólo preocupa la falta de camas y de todo la estructura de las terapias intensivas, también que 70% de los centros de salud en el país no tiene agua, 60% no tiene jabón y 66% no cuenta con los insumos básicos como guantes y mascarillas para la protección del personal médico.

Finalizó agradeciendo a todos los médicos del país por su heroica labor durante la pandemia, que siguen trabajando a pesar de poner en riesgo sus vidas.

El sombrío pronóstico sobre el mundo después del coronavirus

El mejor escenario es una recesión más profunda que la que siguió a la explosión de la burbuja inmobiliaria. Pero las probabilidades apuntan a algo mucho peor, una “Grandísima Depresión”, vaticinó el profesor de la Universidad de Nueva York apodado “Dr. Catástrofe”

Infobae

El impacto del COVID-19 en la economía ha sido más rápido y más grave que la crisis financiera mundial de 2008 y que la Gran Depresión”, escribió Nouriel Roubini, el economista que predijo el colapso financiero global que siguió a la caída de Lehman Brothers en el caso de las hipotecas en los Estados Unidos, en su artículo ¿Una Grandísima Depresión?

“En esos dos episodios anteriores, los mercados bursátiles se derrumbaron en un 50% o más, los mercados de crédito se congelaron, se produjeron quiebras masivas, las tasas de desempleo se dispararon por encima del 10% y el PIB se contrajo a una tasa anualizada del 10% o más. Pero todo esto tomó alrededor de tres años para llevarse a cabo”, comparó. “En la crisis actual, resultados macroeconómicos y financieros igualmente graves se han materializado en tres semanas”.

La cuestión central para el profesor de la Universidad de Nueva York (NYU) es menos lo que ha sucedido desde el surgimiento del nuevo coronavirus que lo que podría ser “un segundo crash” en el caso de que se den tres elementos: una mala respuesta sanitaria, preocupación por la inflación futura y conflictos geopolíticos, sobre todo entre China y los Estados Unidos. Ya a finales de febrero Roubini había dicho a Der Spiegel que los mercados “desvariaban” por su posición irrealista.

Roubini vaticinó

En aquel momento no se había registrado todavía el primer caso de COVID-19 en Nueva York, pero ya la gente había dejado de ir a restaurantes, cines y teatros. “Si llega, estamos completamente jodidos”, dijo. Actualmente en la ciudad solamente hay más de 57.000 casos identificados y ya se produjeron casi 1.600 muertes. En la primera potencia del mundo en general, la curva de contagio sigue un crecimiento exponencial y el desempleo informado superó los 6,7 millones de casos.

A comienzos de marzo —siguió en su artículo más reciente—, “bastaron 15 días para que la bolsa de Estados Unidos se derrumbara en baja (una caída del 20% desde su punto más alto), en lo que ha sido la caída más rápida de la historia”. Con una desvalorización de más de la tercera parte en Wall Street, “los mercados de crédito se han congelado y los diferenciales (como los de los bonos basura) se han disparado a los niveles de 2008”, agregó. “Inclusive empresas financieras tradicionales como Goldman Sachs, JP Morgan y Morgan Stanley esperan que el PIB de los Estados Unidos caiga a una tasa anualizada del 6% en el primer trimestre, y del 24% al 30% en el segundo. El secretario del Tesoro norteamericano, Steve Mnuchin, ha advertido que la tasa de desempleo podría elevarse por encima del 20%”, es decir, el doble de lo que fue en el peor momento de la crisis del 2008.

“En otras palabras: cada componente de la demanda agregada —consumo, gasto de capital, exportaciones— se encuentra en una caída libre sin precedentes. Mientras la mayoría de los analistas con intereses en el asunto han anticipado una crisis en forma de V —la producción tiene una caída aguda durante un trimestre y a continuación se recupera rápidamente en el siguiente—, ahora debería quedar claro que la crisis del COVID-19 es algo totalmente diferente”, advirtió. “La contracción hoy en marcha no parece tener la forma de una V, una U ni una L (una crisis aguda seguida de estancamiento). Más bien, se parece a una I: una línea vertical que representa un derrumbe de los mercados financieros y de la economía real”.

Roubini subrayó que ni siquiera durante la Gran Depresión o la Segunda Guerra Mundial el grueso de la economía se cerró, literalmente, como ha sucedido ahora en China, Europa y los Estados Unidos.

A partir de eso, delineó dos escenarios: uno optimista, y aun así muy sombrío. El otro, más probable, es mucho peor.

El mejor escenario futuro

“Una crisis más severa que la del 2008 (en términos de una menor producción global acumulada) pero de menor duración, lo cual permitiría retornar a un crecimiento positivo en el cuarto trimestre de este año. En ese caso, los mercados comenzarían a recuperarse cuando se viera la luz al final del túnel”, describió el mejor escenario futuro.

Sin embargo, para que se llegue a ese cuadro, horrible pero lo máximo que se puede esperar de las circunstancias actuales, deben coincidir una serie de condiciones que no están garantizadas.

“En primer lugar, los Estados Unidos, Europa y otras economías muy afectadas necesitarían desplegar un análisis generalizado de COVID-19, con rastreo y tratamiento, cuarentenas obligatorias y un aislamiento total como el que ha implementado China. Y dado que desarrollar y producir una vacuna en gran escala podría demorar 18 meses, será necesario distribuir antivirales y otras terapias en una escala masiva”, describió la condición inicial, que casi ningún país —salvo Corea del Sur o Singapur— ha podido lograr.

El segundo requisito sería que los hacedores de las políticas monetarias —«que ya han hecho en menos de un mes lo que les llevó tres años después de la crisis del 2008″, reconoció el profesor de NYU— siguieran “implementando medidas poco convencionales”: tasas de interés cero o negativas, por ejemplo. También “alivio cuantitativo y alivio crediticio (la compra de activos privados) para respaldar a los bancos, las instituciones no bancarias, los fondos de inversiones y hasta las grandes corporaciones (instrumentos para papeles comerciales y bonos corporativos)”. La Reserva Federal estadounidense, que ya expandió sus líneas de intercambio transfronterizas “para abordar la inmensa escasez de liquidez en dólares en los mercados globales”, debería crear “más instrumentos para alentar a los bancos a extender préstamos a empresas pequeñas y medianas que no tienen liquidez pero aún son solventes”.

En tercer lugar los gobiernos tendrían que desplegar un enorme estímulo fiscal, algo que en los Estados Unidos se ha votado ya. Como medida extraordinaria, incluyó Roubini en este paquete, tendrían que realizarse “desembolsos directos de dinero a los hogares”. Pero eso aumentará el déficit fiscal: “Las economías avanzadas necesitarán subirlo del de 2%-3% de su PIB hasta alrededor del 10% o más. Sólo los gobiernos centrales tienen balances lo suficientemente amplios y sólidos como para impedir el colapso del sector privado”, advirtió. Además, no se deberían financiar mediante deuda gubernamental común, porque eso aumentaría las tasas de interés y ahogaría la recuperación antes de que comenzara.

El escenario más probable según Roubini

A continuación Roubini volvió a ganarse el apodo de Dr. Catástrofe: “Desafortunadamente para ese mejor escenario, la respuesta de salud pública de las economías desarrolladas no ha cumplido con lo necesario para contener la pandemia, mientras que el paquete de políticas fiscales que se debate no ha sido ni lo suficientemente grande ni lo suficientemente rápido como para crear las condiciones para una recuperación oportuna”, evaluó.

Por eso “cada día aumenta el peligro de una nueva Gran Depresión, peor aun que la original: una Grandísima Depresión”.

Sobre la mala contención sanitaria, el primer elemento que avalaría “un segundo crash”, expresó: “A menos que se detenga la pandemia, las economías y los mercados del mundo continuarán en caída libre. Pero incluso si se la controla más o menos es posible que no vuelva a haber crecimiento hacia finales de 2020. Después de todo, es muy probable que en ese momento comience una nueva temporada de virus, con nuevas mutaciones; las intervenciones terapéuticas con las que muchos cuentan podrían resultar menos efectivas de lo que se espera. Por lo tanto, las economías se volverán a contraer y los mercados volverán a caer”.

El segundo elemento que apunta a una Grandísima Depresión es la preocupación por la inflación futura: “La respuesta fiscal podría bloquearse si la monetización de los déficits gigantescos empieza a producir una inflación alta, en especial si una serie de shocks de oferta negativos, debidos al virus, reduce el potencial crecimiento. Y muchos países simplemente no pueden asumir un endeudamiento tan grande en su propia moneda. ¿Quién rescatará a los gobiernos, las corporaciones, los bancos y los hogares en los mercados emergentes?”, preguntó.

Por último, un tercer factor que hace más probable el escenario sombrío es el conflicto geopolítico. “Con la inminencia de las elecciones en los Estados Unidos, la crisis del COVID-19 abrirá paso a conflictos renovados entre Occidente y al menos cuatro potencias revisionistas: China, Rusia, Irán y Corea del Norte, todas los cuales ya apelan a una ciberguerra asimétrica para socavar a los Estados Unidos desde dentro. Los ciberataques inevitables durante el proceso electoral podrían conducir a la impugnación del resultado, con acusaciones de ‘fraude’ y la posibilidad manifiesta de violencia y desorden civil”. Roubini recordó además que ya se perciben tensiones en la relación chino-estadounidense porque “cada parte responsabiliza a la otra de la escala de la pandemia”.

Estos tres elementos harían que la economía global sucumbiera a “una depresión persistente y un derrumbe galopante de los mercados financieros”, concluyó. “Tras la crisis de 2008, una respuesta contundente (aunque demorada) logró sacar a la economía global del abismo. Acaso esta vez no tengamos tanta suerte”.

“CUARENTENA INTELIGENTE”: La controvertida estrategia holandesa contra el coronavirus

Algunos difundieron la versión de que los ancianos enfermos eran abandonados en los Países Bajos. No es cierto, pero a partir de una férrea defensa de la libertad individual, el país eligió un camino diferente al de otros en la lucha contra el Covid-19

Por Darío Mizrahi / Infobae

Holanda es el 12º país con mayor cantidad de casos confirmados de coronavirus en el mundo, aunque el propio Instituto Nacional de Salud Pública (RIVM) reconoce que hay muchos más infectados que los 15.723 oficiales. La razón es que está entre las naciones europeas que menos tests realiza. De hecho, cuando se mira la cantidad de muertos está octavo, con 1.487.

Las pocas pruebas, que solo se efectúan a pacientes hospitalizados y al personal sanitario, son una de las causas por las que la tasa de letalidad del COVID-19 resulta especialmente alta a nivel estadístico: es más de 9%, el mismo nivel de España. Solo es superada por la de Italia, donde asciende a 12 por ciento.

La tasa de mortalidad del virus, que toma como referencia a la totalidad de la población, es mucho más baja que en ambos. En Holanda es de 9 cada 100.000 personas, cuando en España es de 25 y en Italia es de 24. Pero es bastante más alta que en otros países europeos, como Alemania (2) o el Reino Unido (5).

Sin embargo, números que en muchas otras sociedades causarían pánico, son tramitados con una asombrosa calma en Holanda. Para empezar, el gobierno del liberal Mark Rutte fue uno de los últimos del continente en dictar medidas de aislamiento, y las que aplicó están entre las menos restrictivas. Muchos negocios siguen abiertos, las personas tienen la libertad de salir a la calle con su grupo familiar y hasta pueden ir a las casas de otros.

Por otro lado, si bien los hospitales están llegando al límite de su capacidad, aún no están colapsados, como está ocurriendo en otros lugares. En parte, se debe a que las autoridades están trabajando para aumentar las camas disponibles. Pero también se debe a que hay un abordaje diferente de la crisis sanitaria.

En los últimos días, estuvo circulando en algunos medios y en las redes sociales una explicación un tanto burda acerca de este fenómeno. La idea sería que los holandeses son seres inhumanos a los que solo les importa la economía, por lo cual optaron por sacrificar a los adultos mayores, a quienes dejarían morir en sus casas, abandonados.

Esa imagen caricaturizada tiene poco que ver con la realidad. Pero hay diferencias culturales y políticas que explican por qué Holanda está encarando la pandemia con un enfoque distinto al de los países del sur de Europa.

“Cuarentena inteligente”

“La realidad es que en un futuro próximo, gran parte de la población holandesa se infectará con el virus (…) Podemos frenar la propagación y al mismo tiempo construir inmunidad grupal de forma controlada”, dijo el primer ministro Mark Rutte en un discurso televisado el 16 de marzo.

La idea de la “inmunidad de rebaño” ya había sido esbozada por su par británico, Boris Johnson. El planteo no tiene nada de disparatado en términos teóricos. La hipótesis es que un confinamiento total de la población va a tener consecuencias devastadoras para la economía, con el agravante de que, cuando se levanten las medidas, se correría el riesgo de un rebrote, ya que pocos serían inmunes al virus.

Si, en cambio, se resguarda a los grupos de riesgo, y se permite que los jóvenes se contagien, con el tiempo, se podría desarrollar inmunidad colectiva. El problema de esa estrategia es que el coronavirus es tan contagioso y virulento que, en poco tiempo, puede enviar al hospital a miles e incluso matar personas jóvenes, aunque el promedio de edad de los muertos ronde los 80 años. Además, los epidemiólogos llegaron a la conclusión de que habría muchos menos decesos si se apelara a medidas más estrictas.

La evidencia forzó a Johnson —que terminó contagiándose— a volver sobre sus pasos y a imponer un confinamiento mucho más duro del que tenía planeado, aunque no tan drástico como el de España e Italia. También Rutte debió aclarar que la inmunidad de rebaño no era un objetivo de la política sanitaria holandesa, sino que podía ser un efecto secundario de la inevitable propagación del virus, y anunció nuevas proscripciones.

Las primeras habían sido impuestas el 16, varios días más tarde que otros países europeos. Incluían el cierre de escuelas, universidades, bares, restaurantes, burdeles y museos, la prohibición de eventos masivos, la exigencia de mantener una distancia de un metro y medio en todos los lugares públicos y recomendaciones a la población para que trate de trabajar desde la casa.

Ante el avance de la pandemia, el Gobierno dio un paso más el 23 de marzo, en lo que definió como una “cuarentena inteligente”, para diferenciarla de la muy severa que se ejecuta en otros lugares. Decretó el cierre de peluquerías y de otros negocios en los que es imposible mantener la distancia —aunque autorizó que sigan abiertos aquellos en los que sea posible— y extendió las medidas del 6 al 28 de abril.

“El Gobierno eligió lo que llamó una ‘cuarentena inteligente’. Este es un enfoque más gradual, que está basado en la evidencia y depende mucho de la confianza en que la gente seguirá las recomendaciones voluntariamente”, explicó Daniel H. de Vries, profesor de antropología de la salud en el Instituto de Ámsterdam para la Salud Mundial y el Desarrollo, consultado por Infobae. “En esencia, se confía en que la población tenga autodisciplina y siga los consejos de las autoridades. ‘No les estamos ordenando que se queden en sus casas’, dijo Rutte, ‘pero eso significa que todo el mundo tiene que seguir las indicaciones, y vemos que la gente lo entiende. Lo que no funciona en un país como Holanda es decir ‘tienen que hacer esto’, ‘tienen que hacer aquello’”.

Las diferencias con las cuarentenas italiana o española siguen siendo notables. Las personas que no pueden trabajar desde sus casas están autorizadas a concurrir a sus empleos. Se puede ir a tomar aire y a hacer ejercicio, aunque no en grupo. Incluso es posible ir a otra casa para un encuentro social, siempre que no haya más de tres personas y sea factible mantener la distancia recomendada.

“Este es un país que busca el consenso y tiende a actuar gradualmente sobre la base de lo que se puede acordar. Aunque hablar de ‘culturas nacionales’ es problemático, probablemente sea cierto que Holanda tiene un estilo y una cultura política diferente a la de Italia, España o el Reino Unido. Hay una tradición de no hacer necesariamente lo que todos los demás hacen. Pero no creo que sea verdad que los holandeses estén menos dispuestos a aceptar restricciones. Al contrario. Aunque menos draconianas que en el sur de Europa, también aquí están en vigor políticas restrictivas y la gente obedece esas reglas. Esta es una población bastante disciplinada”, dijo a Infobae Stuart Blume, profesor de antropología de la salud de la Universidad de Ámsterdam.

Además de ser uno de los países más desarrollados del mundo —tiene un Índice de Desarrollo Humano de 0,934, décimo más alto—, Holanda es también uno de los más equitativos. Con un coeficiente de Gini de 0,28, está al nivel Suecia y Dinamarca en términos de distribución del ingreso.

Esa igualdad que hay en la sociedad funciona también en la relación entre gobernantes y gobernados. Los que “mandan” saben que su capacidad de imponer es limitada, y por eso hacen todo lo posible por evitar decisiones que restrinjan las libertades de sus ciudadanos.

Es algo que se percibe en el discurso público. Lejos del paternalismo con el que se expresan muchos presidentes en América Latina, que se ponen en el lugar de cuidadores de sus ciudadanos y reprenden a quienes se portan mal, en Holanda se apela a la responsabilidad. Más que ordenar, el Estado persuade y confía en el comportamiento individual.

“Hay una larga tradición de compromiso político por parte de la sociedad civil —dijo De Vries—. En gran parte, esto proviene de la necesidad que había de discutir la protección de los diques en la Edad Media. Cada pueblo tenía su papel en el resguardo de una parte de un dique, y si uno no hacía su trabajo, otro sufría. Esto significa que las consideraciones económicas y de otro tipo se discuten más prominentemente en la gestión de la salud pública. Además, este modelo conduce a un nivel relativamente alto de confianza en el gobierno, ya que sabemos que siempre hay una participación cívica en la formulación de las políticas”.

Otra concepción de la vida y de la muerte

De las 1.173 muertes por coronavirus confirmadas hasta el miércoles, solo 200 se habían producido en salas de cuidados intensivos, según el RIVM. Este dato es crucial para entender por qué, a pesar de la gran cantidad de decesos, los hospitales no están aún saturados en Holanda, aunque sí están llegando al límite de su disponibilidad, que está siendo ampliada por el gobierno ante la emergencia.

El 58,1% de los fallecidos tiene 80 años o más, pero entre los hospitalizados solo el 21% supera los 80 años. Estos números se deben principalmente a que muchos adultos mayores que se enferman y sufren complicaciones no llegan a ser internados, sino que mueren en geriátricos o casas de retiro.

Ese fenómeno llevó a muchas personas a acusar a los holandeses de ser inhumanos y de despreciar a la tercera edad. Pero eso no es lo que sucede verdaderamente. En primer lugar, porque no es que se los deja morir, sino que en la mayor parte de los casos son los propios pacientes quienes prefieren no ser trasladados a un hospital.

“Hasta ahora, nos estamos arreglando con la capacidad que tenemos en cuidados intensivos. Esto puede cambiar, no lo sé. Estamos apurándonos en hacer nuevas camas con respiradores para atender al creciente número de pacientes que lo necesitan. A ninguna persona se le ha negado ningún tratamiento por su avanzada edad, pero la mayoría de los que mueren de COVID-19 fallece en casa o en los asilos en los que viven. Es por decisión propia. Los médicos aconsejan a los pacientes si una admisión en una unidad de cuidados intensivos sería una buena idea para ellos o no, en función de su pronóstico”, sostuvo Frits Rosendaal, profesor de epidemiología clínica del Centro Médico de la Universidad de Leiden, en diálogo con Infobae.

No se puede desconocer que una intubación para conectar a alguien a un respirador artificial es un proceso sumamente invasivo, que puede dejar secuelas. Muchas personas no quieren pasar por eso. Tampoco morir solos, en una sala desbordada como las que se ven cada vez con mayor frecuencia en distintas partes del mundo por el coronavirus. Por otro lado, muchos establecimientos para adultos mayores en Holanda cuentan con instalaciones que les permiten a los enfermos recibir cuidados paliativos y tener una muerte no dolorosa.

Que cada individuo tenga la libertad de decidir plenamente sobre su vida forma parte del arraigo que tiene el respeto por la libertad personal en la cultura holandesa. Es parte de una idiosincrasia con profundas raíces históricas, relacionadas con la temprana difusión de las ideas calvinistas, la escasa influencia de la Iglesia católica y el lugar central que pasó a ocupar el país en el comercio mundial en los orígenes del capitalismo.

Esa historia bastante peculiar explica que hoy esté socialmente aceptado que cuando hay un deterioro muy fuerte de la salud y pocas probabilidades de sobrevida, alguien pueda decidir no continuar. Holanda es, junto con Bélgica y Luxemburgo, uno de los tres países de Europa en los que la eutanasia es legal, aunque bajo condiciones muy rigurosas.

“Holanda fue pionera en la legalización de la eutanasia en 2002. La razón era reducir el sufrimiento indebido y proteger la humanidad de las personas al no extender la vida de aquellas que no quieren seguir padeciendo. Esto ha llevado a un estricto régimen de examen médico, con normas y reglamentos para cada caso, incluyendo una solicitud explícita del propio paciente. Cada uno es examinado minuciosa y cuidadosamente antes, durante y después. A lo largo de las décadas, esto también ha llevado a un aumento en el tamaño de los cuidados paliativos. Así que el público en general se siente más cómodo con la idea de que una muerte digna y humana está bien”, contó De Vries.

Para otras cosmovisiones, la eutanasia es una aberración, porque la vida sería algo sagrado que hay que preservar por todos los medios posibles, y a cualquier costo, incluso en contra de los deseos de la persona que encarna esa vida. Este pensamiento es común a la mayoría de las religiones, que consideran que Dios le concedió la vida al ser humano. Desde este punto de vista, el abordaje holandés a la salud puede resultar inaceptable.

“Hay diferencias culturales —dijo Rosendaal—. Los lazos familiares pueden ser diferentes de los de los países de Europa meridional, como lo demuestra, por ejemplo, el hecho de que muy pocos ancianos viven con su familia. Además, la organización de nuestra atención sanitaria se centra en los médicos de cabecera y en la asistencia a domicilio. En tercer lugar, hay una visión diferente sobre la vida y la muerte, donde la calidad de vida se considera a la par de la cantidad. Esto se evidencia en la opinión sobre la eutanasia, que es ampliamente apoyada por la población holandesa, que, debo decir, ya no va mucho a la iglesia. La eutanasia en sí misma no es un factor aquí, pero es una manifestación del mismo punto de vista”.

Lo dramático del coronavirus es que incluso sociedades en las que se cree que hay que prolongar siempre todas las vidas, sin importar los costos para el paciente, terminan confrontadas con una realidad que las supera. Una vez que se propaga en una comunidad, el virus arrasa de tal manera la capacidad del sistema hospitalario que los médicos no tienen forma de salvar a todos. Entonces, muchos profesionales quedan en una de las posiciones más difíciles que se puedan imaginar, la de decidir quién vive y quién muere.

“¿Y si la capacidad no fuera suficiente y tuviéramos que elegir? Esto es algo que cada país y hospital tendrá que enfrentar, y tenemos que ayudar a los médicos a no llevar esa carga solos. Sé que los hospitales están trabajando en esto, y la decisión final se tomará como siempre se ha tomado: evaluando cuál es el pronóstico de cada paciente, qué puede esperar al ser tratado de cierta manera, cuáles son sus alternativas y cómo será su calidad de vida si sobrevive. Estoy seguro de que, a pesar de las diferencias, se adopta exactamente el mismo enfoque en todos los países. Los médicos, yo soy uno de ellos y he conocido a muchos en distintos lugares, son esencialmente muy parecidos en todas partes”, concluyó Rosendaal.