¿Qué le espera a Chile tras rechazar una segunda propuesta de Constitución?

0
209

El proceso constituyente en Chile llegó a su fin el pasado domingo con un resultado inesperado. Después de cuatro años de debates y protestas, la ciudadanía decidió mantener la Constitución vigente, heredada de la dictadura militar y modificada en numerosas ocasiones. La propuesta conservadora impulsada por la derecha y la ultraderecha fue rechazada.

Este resultado marca el inicio de un proceso de dos años en el que Chile estará pendiente de la contingencia política y de una larga campaña electoral de cara a las próximas elecciones presidenciales, que se celebrarán a finales de 2025.

El nuevo texto constitucional obtuvo un 44,24% de votos a favor y un 55,7% en contra, con un escrutinio del 99,3%. Sin embargo, esta jornada estuvo marcada por el desinterés y el hartazgo electoral, lo que llevó a más de 350.000 personas a presentar excusas para no acudir a las urnas.

Según el académico de la Universidad Diego Portales, Rodrigo Espinoza, el proceso constitucional actual inició con mucha desconfianza por parte de la ciudadanía y perdió fuerza a lo largo del tiempo. El Consejo Constitucional, encargado de redactar el nuevo texto, no logró un consenso político debido a la falta de acuerdos entre la derecha y la ultraderecha, quienes contaban con mayoría en el Consejo.

El progresismo chileno se encontró en una paradoja, ya que tuvo que defender la Constitución vigente, que repudió durante décadas por su origen dictatorial, o aprobar una nueva Constitución emanada de un Consejo Constitucional de mayoría ultraconservadora. Ambas propuestas, de carácter identitario, fueron rechazadas.

Con Gabriel Boric rechazando un nuevo proceso constitucional durante su mandato presidencial, sectores de izquierda y centro-izquierda esperan traspasar los avances en materia constitucional al Congreso, que hace un año redujo el quórum para modificar la carta magna.

El investigador del Instituto de Estudios de la Sociedad (IES), Rodrigo Pérez de Arce, señaló que este resultado cierra el proceso en el corto plazo, pero no se sabe qué sucederá en el futuro en Chile en cuanto a la posibilidad de un cambio constitucional amplio. Las izquierdas, que nunca han renunciado a tener una nueva Constitución, seguirán luchando por este objetivo.

Aunque casi todo el espectro político, incluyendo al gobierno, ha afirmado que cualquier resultado implicaba el fin de la discusión constitucional durante este mandato, el rechazo a la propuesta no ratifica la Constitución vigente, según la politóloga Jeanne Simón. La gente votó en contra de la propuesta, pero no necesariamente a favor de la actual Constitución.

Estas nuevas condiciones abren la puerta a un discurso político más constructivo, que supere la lógica de suma cero y promueva reformas en una nueva versión constitucional. Aunque el gobierno no cuenta con la fuerza en el Congreso para llevar a cabo sus reformas estructurales, este resultado le da un nuevo impulso.

En resumen, el rechazo a la propuesta de una nueva Constitución en Chile marca el fin de un largo proceso constituyente. Aunque se mantiene la Constitución vigente, esto no significa que la ciudadanía esté completamente satisfecha con ella. La atención ahora se centra en las discusiones políticas más urgentes y en las próximas elecciones presidenciales.