Reducir el uso de las redes sociales mejora rápidamente la autoimagen de los adolescentes

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Todas esas imágenes de gente hermosa en las redes sociales pueden desinflar la autoimagen de un joven, pero quizá haya una solución fácil: limitar el tiempo que pasan en TikTok, Instagram y sitios parecidos.

HealthDay

Un nuevo estudio canadiense encuentra que los adolescentes y adultos jóvenes que ya tenían síntomas de ansiedad o depresión, y que redujeron su uso de las redes sociales en alrededor de un 50 por ciento, experimentaron una mejora significativa en la forma en que se sentían sobre su apariencia general en apenas unas semanas. También se sintieron mejor sobre su peso.

«Pienso que no es del todo una sorpresa para mí», comentó la coautora Helen Thai, estudiante doctoral del departamento de psicología de la Universidad de McGill, en Montreal.

Investigaciones anteriores sobre los medios tradicionales y el impacto de los ideales inalcanzables de belleza y corporales han obtenido unos resultados similares, sugirió Thai.

«Allí no hay solo famosos e influyentes, sino también la gente de su propio círculo social, lo que puede hacer que la comparación sea un poco más fácil», señaló Thai respecto a las redes sociales.

Los autores estimaron que los jóvenes pasan unas seis a ocho horas al día frente a pantallas. Gran parte de este tiempo lo pasan en las redes sociales, donde podrían ver cientos o miles de imágenes, e internalizarlas.

En un comunicado de prensa sobre el estudio, el autor principal, Gary Goldfield, científico sénior del Instituto de Investigación del Hospital Pediátrico del Este de Ontario, dijo que no se sabía si las personas que ya tienen problemas con la salud corporal y mental simplemente pasan más tiempo en las redes sociales, o si las redes sociales conducen a unos mayores problemas.

En este estudio, los investigadores trabajaron con 220 estudiantes universitarios de 17 a 25 años. Alrededor de un 76 por ciento eran mujeres, un 23 por ciento eran hombres, y un 1 por ciento se identificaban de otra forma.

Los participantes debían usar las redes sociales con regularidad, durante al menos dos horas cada día, en sus teléfonos inteligentes.

«Pienso que antes de preguntar por qué, deseábamos preguntar quiénes serían los más vulnerables, y por eso nos dirigimos en específico a jóvenes que están en riesgo de problemas con la imagen corporal», aclaró Thai.

Eran estudiantes que tenían síntomas de ansiedad y depresión.

Se pidió a cada uno que respondiera a afirmaciones sobre su apariencia, por ejemplo «Me siento bastante contento con mi aspecto», o «Estoy satisfecho con mi peso», en una escala de 5 puntos, al principio y al final del experimento.

«Sobre todo si uno se siente vulnerable y su opinión sobre uno mismo no es tan buena, ver a todas esas personas que, a sus ojos, parecen más hermosas que uno o más de lo que sea, solo hará que se sienta cada vez peor», aseguró el coautor del estudio, Chris Davis, profesor del departamento de psicología de la Universidad de Carleton, en Ottawa.

Durante la primera semana, se pidió a todos los participantes que usaran las redes sociales como las usarían usualmente. Un programa de monitorización del tiempo frente a las pantallas midió el uso.

Después de esto, se pidió a la mitad que usaran las redes sociales durante un máximo de 60 minutos al día.

Los participantes a quienes se pidió que restringieran el uso de las redes sociales lo redujeron, en promedio, a 78 minutos al día. El grupo de control tuvo un promedio de 188 minutos al día.

Tras tres semanas, los que redujeron su uso de las redes sociales experimentaron una mejora significativa en la forma en que valoraban su apariencia general y su peso corporal tras la intervención, en comparación con el grupo de control, que no experimentó ningún cambio significativo, apuntaron los investigadores.

Nancy Mramor, una psicóloga de Pittsburgh, dijo que cuando uno se compara con los demás, hay un 50 por ciento de probabilidades de sentirse mal sobre uno mismo. Mramor no participo en este estudio.

Enfatizó que, en todo, es importante compararse solo con uno mismo. Esto es cierto respecto a las redes sociales, el rendimiento deportivo, el desempeño académico o el estatus social, aseguró. Por ejemplo, no compare su peso con el de alguien a quien ve en internet, sino con su propio peso de la semana pasada.

«Enfocarse en sus sentimientos internos sobre usted mismo, en lugar de las imágenes externas, crea la oportunidad para verse a uno mismo desde dentro, no solo desde fuera. Cuando su teléfono no le proporciona imágenes, tiene una oportunidad para notar lo que es importante para usted», observó Mramor.

Para los menores de edad, la mejor forma de limitar las redes sociales es mediante una supervisión extrema de los padres, planteó Mramor. Bloquee los sitios que cree que serán nocivos en sus teléfonos.

Para los adultos, Mramor dijo que es posible ver las redes sociales con cuidado, pero que hay que hacerlo de forma consciente.

Para lograrlo, hay que dar un paso atrás respecto a lo que esté viendo y preguntarse si está haciendo que se sienta ansioso o triste. Si decide que no es bueno para usted, entonces decida qué hacer al respecto, aconsejó.

Una solución es simple. Se trata exactamente de lo que hicieron los estudiantes de la investigación: reduzca la cantidad de tiempo durante la cual usa las redes sociales.

Davis sugirió elegir a qué hora del día usará las redes sociales, y entonces dejar el teléfono y hacer otra cosa de la que disfrute, por ejemplo juntarse con sus amigos.

«No hay nada como las interacciones cara a cara, salir y hacer algo con los amigos para de verdad fortalecer esos vínculos», añadió Davis.

Los hallazgos del estudio se publicaron en la edición del 23 de febrero de la revista Psychology of Popular Media.