Un obispo belga denunció que el Vaticano rechazó durante años las peticiones de expulsar de la Iglesia a un ex colega pedófilo

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Un obispo prominente de Bélgica ha expresado su crítica al Vaticano por no expulsar del sacerdocio a un ex obispo que admitió haber abusado sexualmente de niños. Esta falta de acción por parte del Vaticano ha generado una gran frustración entre las autoridades católicas romanas más altas.

El obispo caído en desgracia, Roger Vangheluwe, se convirtió en un símbolo de la hipocresía de la Iglesia Católica Romana en Bélgica al abordar los abusos en sus propias filas. Hace 13 años, Vangheluwe fue derrocado por un escándalo de abuso sexual en el que admitió haber abusado de su joven sobrino durante más de una docena de años, mientras era sacerdote y luego obispo. También más tarde admitió haber abusado de otro sobrino. A pesar de sus crímenes, Vangheluwe minimizó su importancia.

El obispo Johan Bonny de Amberes ha expresado su frustración con la falta de acción por parte del Vaticano en este asunto. Bonny ha declarado que los obispos belgas han estado pidiendo una reacción durante años, pero hasta ahora no han obtenido ninguna respuesta satisfactoria. Incluso si las autoridades eclesiásticas belgas quisieran tomar medidas contra Vangheluwe, el Vaticano se interpone en su camino.

El escándalo de Vangheluwe se agravó cuando se descubrió que su superior, el cardenal Godfried Danneels, intentó mantener el escándalo en secreto hasta que el obispo se jubilara. Esto ha llevado a la creencia generalizada de que los niveles más altos de la jerarquía católica romana son lentos o reacios a tomar medidas firmes en casos de abuso sexual.

En Bélgica, un informe elaborado por una comisión especial reveló relatos desgarradores de clérigos católicos que abusaron sexualmente de cientos de víctimas, algunas de tan solo dos años de edad. También se informó que el abuso sexual provocó al menos 13 suicidios. Sin embargo, el jefe de la comisión señaló que los abusos eran aún peores, pero muchas víctimas no se atrevían a hablar.

A pesar de sus acciones y su afirmación de arrepentimiento, Vangheluwe se negó a abandonar por completo el sacerdocio. En 2011, habló de su abuso sexual como «un pequeño juego» y negó ser un pedófilo, ya que afirmó nunca haber sentido ninguna atracción por los niños. Actualmente, Vangheluwe vive en una comunidad católica romana en el centro de Francia, sin haber sido castigado oficialmente por sus crímenes, ya que las acciones excedieron el plazo de prescripción y nunca fue procesado legalmente.

La falta de acción por parte del Vaticano en casos de abuso sexual en la Iglesia Católica Romana ha generado una creciente indignación y una llamada a una mayor responsabilidad por parte de las autoridades eclesiásticas. Es fundamental que se tomen medidas firmes y se proteja a las víctimas de abuso sexual infantil en la iglesia.