Venezuela en el Senado de Estados Unidos

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Una carta de 18 senadores de Estados Unidos dirigida al Secretario de Estado, Anthony Blinken, sobre la situación en Venezuela ha sido publicada recientemente. La carta está firmada por doce senadores demócratas y seis republicanos, lo que indica un grado significativo de consenso bipartidista en el tema dentro del cuerpo legislativo. El texto ofrece un diagnóstico preciso de la coyuntura política del país y propone un camino necesario para evitar más frustraciones.

La carta señala que el pueblo de Venezuela no puede enfrentar otra elección fraudulenta, ya que esto solo causaría más sufrimiento y mayor inestabilidad en las Américas. Los senadores advierten sobre los métodos conocidos del régimen, que consisten en instalar mesas de diálogo con la oposición como una actuación superficial sin una conversación útil ni una oposición genuina. Luego, el régimen pone en marcha un supuesto proceso electoral para intentar recuperar legitimidad internacional y lograr el levantamiento de sanciones, pero estas elecciones suelen ser simulaciones fraudulentas. Como resultado, la dictadura obtiene lo que busca sin conceder nada, y la democracia se aleja cada vez más.

Los senadores identifican los trucos habituales del régimen para sabotear cualquier posibilidad de tener elecciones libres y justas, como la reorganización del Consejo Nacional Electoral, presidido por la esposa de Maduro, quien ha sido sancionada por el Departamento del Tesoro desde 2018. También mencionan la inhabilitación de candidatos, como María Corina Machado, quien encabeza las encuestas, y la negativa del régimen a aceptar la observación electoral internacional.

A pesar de estos obstáculos, la oposición ha avanzado en la organización de elecciones primarias independientes del régimen en octubre. Los senadores llaman la atención sobre la importancia de que estas primarias se lleven a cabo sin interferencia del régimen, que todos los candidatos participen sin inhabilitaciones arbitrarias y que el vencedor de las primarias sea el candidato en la elección general, que deberá ser monitoreada por observadores internacionales creíbles.

La carta en cuestión es bipartidista, ya que está firmada por una mayoría de senadores demócratas y fue enviada a un secretario de estado del mismo partido. Esto es especialmente relevante en términos de bipartidismo, que es necesario para que la política exterior sea una verdadera política de Estado. Un solo presidente no es suficiente para tener un impacto duradero en dictaduras como el régimen de Maduro, que ha estado en el poder durante 25 años.

El bipartidismo es crucial para resolver las fluctuaciones de la política de Estados Unidos hacia Venezuela. No es coherente exigir respeto a los derechos humanos y a la integridad electoral mientras se insinúa la voluntad de levantar sanciones. Esto no solo es una cuestión de principios, sino también de estrategia. Al generar expectativas contradictorias, las sanciones pierden credibilidad y el régimen de Maduro las descuenta y neutraliza.

Las sanciones no son inherentemente buenas ni malas, su efectividad depende de la situación específica. Algunos ejemplos de sanciones bipartidistas exitosas incluyen las impuestas al apartheid sudafricano, a la dictadura de Pinochet y al régimen iraní. En el caso de Venezuela, las sanciones comenzaron durante la presidencia de Obama. Sin embargo, la incongruencia en la política exterior ha dado al régimen de Maduro espacio para maniobrar en el ámbito internacional, como su presencia en la COP-27 en Egipto y la cumbre CELAC-Unión Europea en Bruselas.

Una política exterior bipartidista habría evitado que Europa otorgara a Maduro tal distinción en la cumbre CELAC-Unión Europea. Los senadores entienden la importancia de este enfoque.