De “revolucionario” a “sujeto”

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En las últimas horas los venezolanos -unos pocos, porque la mayoría vive otros apremios- han sido testigos de la segunda fase de la trama Pdvsa-Cripto, que implica el desfalco mil millonario de recursos de esta nación empobrecida.

Por El Nacional

El fiscal general del régimen en papel protagónico anunció, en una conferencia de prensa de casi una hora de duración, la detención de Tareck el Aissami, el exministro de Petróleo de cuyo paradero no se sabía nada desde el 20 de marzo de 2023. El fiscal Tarek William Saab afirmó que los “incrédulos tienen que meterse la lengua por donde les quepa”. Y, de seguidas, con la misma convicción aseguró que la justicia venezolana “es seria”.

El fiscal mostró fotos de El Aissami esposado, al lado de dos funcionarios policiales con el rostro cubierto. También de los otros dos detenidos: el exministro de Economía y Finanzas y expresidente del Fondo de Desarrollo Nacional (Fonden), Simón Alejandro Zerpa, y el empresario Samark José López. En total, han sido detenidas 57 personas, la mayoría funcionarios del Estado, desde marzo del año pasado. Saab informó que están en camino otras 17 órdenes de aprehensión. Y aventuró que vendría una tercera fase de esta operación “anticorrupción”.

El Aissami, en las palabras del fiscal, es la cabeza de una conspiración destinada a producir una implosión de la economía venezolana de una magnitud tal que comparó con el impacto de 100 bombas atómicas al mismo instante. Una conspiración en la que actuaron empresarios, banqueros corruptos, agentes extranjeros, en conexión con el eje Miami-Washington. De manera que es una conspiración económica, pero también política y además imperial, según la convicción a la que la Fiscalía llegó después de la delación de cinco detenidos -de la primera redada del año pasado, se supone- unas horas antes de que el fiscal anunciara lo que anunció. La implosión económica ocurriría este año 2024, el de las temidas elecciones que han hecho saltar conspiraciones de todo tipo como si fueran peces en el mar.

Quien no crea el relato “imparcial” del fiscal es un incrédulo. Y ya se sabe lo que Saab recomienda a los incrédulos.

Todo ha ocurrido extraordinariamente rápido en las últimas horas, tras un año de silencio: los acusados van a ser imputados de los delitos de “traición a la patria, apropiación o distracción de patrimonio público, legitimación de capitales, valimiento de relaciones e influencias y asociación”. El fiscal no duda de que el proceso culminará con un castigo ejemplar “para estos canallas”. Por el lenguaje de Saab, El Aissami y toda su gente ya están juzgados. Son “criminales”, dijo. A Samark López, además, le endilgó el calificativo de “bichito”.

Y El Aissami, de exministro del Interior,  exgobernador de Aragua, ex vicepresidente ejecutivo de Venezuela, exministro de Industrias y Producción Nacional, exministro de Petróleo, ex vicepresidente sectorial de Economía, en fin, de revolucionario pasó a ser sujeto. Reo de la justicia en la mayor purga del régimen en sus 25 años de mandato, cuyas implicaciones finales aún se desconocen.

Saab relató los testimonios de tres de las delaciones que ya tienen el rango de “testigos protegidos” porque, aseguró, habrían recibido ellos y sus familiares amenazas de muerte. Tarek William Saab tenía la respuesta preparada y soltó una larga explicación sobre cómo se recaban pruebas de convicción. Y agradeció la pregunta del representante del canal de clara tendencia oficialista.

¿Por qué ahora?, sin embargo, es la gran pregunta. Todo venezolano sabe que no son necesarios elementos de convicción para que la Fiscalía y la justicia encarcelen y condenen, sean opositores o funcionarios, como en este caso. ¿Es una estrategia electoral? De escaso éxito en todo caso, porque mientras el régimen inició su campaña anticorrupción del año pasado los niveles de popularidad de Maduro siguieron hundiéndose. ¿Es posible desviar esta maniobra del complejo asunto político que preocupa a los venezolanos? Habrá que estar muy atento a lo que viene en los próximos días.