El pueblo fronterizo de Texas atrapado entre alambres de púas por la disputa migratoria en EE UU

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Bajo el abrasador sol del mediodía en el sur de Texas, la productora de nueces pecanas, Magali Urbina, se enfrenta a una escena común en la zona: una familia de migrantes deshidratados y heridos en su propiedad.

Con información de BBC

En Heavenly Farms, la granja que administra junto a su esposo en Eagle Pass, frente al Río Bravo, se encuentran con una realidad aterradora. Un padre venezolano de 32 años, con moretones oscuros y cortes recientes, recibe atención de agentes de la Patrulla Fronteriza mientras su esposa, de 22 años, llora desconsoladamente. Sus hijos, de 5 y 8 años, observan la escena con temor.

Esta familia es solo uno de los muchos afectados por la estrategia fronteriza del gobernador de Texas, Greg Abbott, conocida como «Operación Estrella Solitaria». Las barreras flotantes en el Río Bravo y las concertinas rodeando las riberas, vigiladas por fuerzas policiales locales y la Guardia Nacional de Texas, han provocado severas críticas.

Aunque las autoridades estatales defienden que la operación busca prevenir el ingreso ilegal de migrantes, las consecuencias han sido devastadoras para algunos residentes de Eagle Pass, quienes se sienten atrapados entre dos frentes de debate.

Los críticos afirman que las medidas, como las controvertidas boyas en el río, son ineficaces y han generado demandas locales y federales, así como una denuncia diplomática de México.

La familia Urbina ha sufrido directamente las consecuencias, con partes de su propiedad tomadas por las autoridades estatales para implementar la estrategia. A pesar de sus protestas, la militarización de su tierra afectó la producción de la finca y creó una situación insegura para todos.

Eagle Pass, un pequeño pueblo al otro lado del Río Bravo, enfrenta una profunda división entre sus habitantes debido a esta operación. Algunos ven beneficios económicos, como empleos generados y la ocupación de hoteles, pero otros sienten que sus voces se pierden en medio de un debate político distante.

La controversia continúa, mientras los afectados piden que sus realidades sean escuchadas antes de tomar decisiones que afectan sus vidas y comunidades.