¿Ha impactado el alivio de sanciones y la venta de petróleo en la economía venezolana?

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La producción industrial privada en Venezuela experimentó una caída del 6,7% en los primeros nueve meses de 2023 en comparación con el mismo período del año anterior. Después de un breve periodo de recuperación económica, el país sufrió un revés del cual parece estar comenzando a recuperarse.

Sin embargo, en este tercer trimestre, varios sectores, especialmente en la producción manufacturera, comenzaron a repuntar. La contracción se estabilizó en un 0,1%, gracias al alivio de las sanciones y a la venta de petróleo.

Estos datos fueron revelados por Conindustria a través de la Encuesta de Coyuntura Industrial, la cual no solo indicó que la caída de la producción se detuvo, aunque en menor medida, sino que los industriales tienen una perspectiva más optimista de cara al año 2024.

Según el estudio, el 98% de los industriales está de acuerdo con la flexibilización de las sanciones económicas anunciadas por Estados Unidos. Luigi Pisella, presidente de Conindustria, manifestó: «Son noticias positivas para todos, y particularmente el 74% de los consultados prevé que la situación del país mejore dentro de un año».

Durante este período, los salarios privados alcanzaron los $199 mensuales por trabajador, el crédito bancario también aumentó, pasando de $600 millones a $1.239 millones, lo que representa el 1% del PIB, aunque lo ideal sería al menos el 10%.

El 98% de los encuestados también está de acuerdo con la flexibilización de las sanciones, según Conindustria, que ha solicitado en repetidas ocasiones el levantamiento de las mismas.

El 18 de noviembre se cumple un mes desde que Estados Unidos alivió las sanciones, otorgando licencias a Petróleos de Venezuela, Minerven (oro) y permitiendo transacciones del Banco Central de Venezuela. Además, la producción de Chevron, que lleva más de un año operando en el país, ha aumentado.

Con este panorama, se espera un aumento de aproximadamente el 30% en los ingresos, un dinero que no se percibía hace unos meses. La producción petrolera ha crecido de 600.000 barriles diarios en 2022 a más de 700.000 en 2023, y lo más importante es que se está vendiendo petróleo sin descuento.

Estos beneficios son considerados por los industriales, quienes estiman que el año 2024 será mejor y prefieren no involucrarse en temas políticos, sino apostar a que Estados Unidos continúe flexibilizando las sanciones.

Sin embargo, Estados Unidos ha dejado claro que si no se liberan a los presos políticos y se eliminan las inhabilitaciones a los opositores, como María Corina Machado, podría volver a imponer restricciones. Los empresarios son cautelosos y confían en que no habrá un revés.

Lamentablemente, la pequeña estabilidad económica sigue afectando a la población y al comercio en general. La encuesta reveló que los productos venezolanos han aumentado un 62% en comparación con los importados, y aún es más económico comprar artículos extranjeros. Esto se debe a la mala calidad de los servicios en el país, así como a los altos costos del combustible, las trabas fiscales y el contrabando.

Aproximadamente el 83% de las empresas afirmaron haber importado, lo que significa que el 45% de lo que consumen los venezolanos es importado. Además, la industria necesitaría alrededor de $4.000 millones para reactivarse por completo, ya que actualmente solo funciona el 35% de la capacidad instalada.

Según el análisis de los datos, los seis factores que más afectan la producción nacional son la baja demanda (90%), la competencia desleal de productos importados (85%), la falta de financiamiento (68%), los impuestos y tasas excesivas (65%), el entorno macroeconómico (48%) y el comercio ilegal (47%).

En el período de enero a septiembre de 2023, las grandes empresas se contrajeron un 9,1% y las pequeñas un 22,5%, mientras que las medianas crecieron un 4,7%, en comparación con 2022.

Para el presidente de Conindustria, Luigi Pisella, es importante seguir trabajando en la relación comercial con Colombia, especialmente en lo que respecta al problema del contrabando que sigue afectando a los productores venezolanos.

Por ejemplo, las gaseosas colombianas siguen ingresando de manera irregular, lo que compromete a la industria nacional.

Sin embargo, en el caso de los productos regulados, el intercambio bilateral ha aumentado un 19% y se espera que, de los $300 millones actuales, pueda llegar a los $1.000 millones en uno o dos años.

La balanza sigue siendo desfavorable para Venezuela, que solo ha logrado aumentar $70 millones en este intercambio, por lo que Pisella instó a intensificar las aplicaciones y revisiones de los acuerdos comerciales.