Haití, un país en extinción

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Imagina un paisaje de desolación, hambre y miseria, similar al descrito por Cormac McCarthy en su novela «La carretera» o a esas películas distópicas sobre el futuro. Sin embargo, este escenario no es ficticio, sino que se trata de un país real: Haití. Durante décadas, este país ha experimentado un desastre tras otro, desde dictaduras militares hasta huracanes, hambrunas, inundaciones, terremotos y líderes corruptos. Además, se enfrenta a la violencia de pandillas criminales, la inestabilidad política y la falta de un gobierno efectivo. La anarquía reina en sus calles.

Aunque en otros países de América Latina también existen bandas del crimen organizado que controlan territorios y ejercen influencia en las elecciones, en Haití la situación es diferente. Jimmy Chérizier, conocido como «Barbecue», lidera la G-9 y la Familia, una federación de nueve bandas poderosas que desafía al primer ministro en funciones, Ariel Henry. La falta de control del gobierno sobre el aeropuerto de Puerto Príncipe impide que Henry regrese al país, mientras las instituciones se desmoronan y el ejército y la policía son incapaces de restaurar el orden. El 80% del país está en manos de la delincuencia.

Barbecue, un antiguo policía de élite, reclama cambios políticos y se ofende cuando lo tildan de criminal. Según él, su lucha no solo busca derrocar al gobierno actual, sino cambiar todo el sistema. Sin embargo, investigaciones indican que Barbecue recibía financiamiento por parte del presidente Jovenel Moïse, quien fue asesinado por sicarios colombianos en 2021. Tras la muerte de Moïse, Barbecue perdió su apoyo y ahora busca la destitución de Henry.

Barbecue utiliza las redes sociales para difundir su mensaje y mostrar su poderío. A través de plataformas como YouTube, WhatsApp, Instagram y TikTok, muestra videos de los cadáveres de aquellos que han sido ejecutados por negarse a pagar rescates. Además, recluta a milicias para sembrar el terror y desestabilizar al país.

Recientemente, Barbecue llevó a cabo un asalto a prisiones nacionales, liberando a miles de presos y dejando un saldo de muertos. El gobierno ha decretado un toque de queda inútil como respuesta. Ahora, Barbecue busca controlar militarmente el aeropuerto internacional.

Hace más de una década, cuando Haití sufría las consecuencias de huracanes y un devastador terremoto, tuve la oportunidad de visitar el país y escribir un reportaje para El País. En aquel entonces, el jefe de la Misión de Estabilización de la ONU describió la situación como una anarquía, con la presencia de pandillas y la ausencia de instituciones. Si la misión se retirara, el caos se apoderaría del país. Y así ha sido.

Haití se desmorona y la comunidad internacional mira con fastidio esta catástrofe. Kenia se comprometió a enviar una fuerza policial para ayudar, pero otros países deben financiar esta misión. Mientras tanto, Barbecue y su federación de bandas controlan las calles de Puerto Príncipe y se preparan para tomar el control de un país que está al borde de la extinción.