La conjetura del perdón y el veto a María Corina Machado

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María Corina Machado ha salido victoriosa de las elecciones primarias y ahora surge la pregunta de si podrá superar el veto impuesto por el Gobierno. En su libro «La emboscadura», el escritor Ernst Jünger utiliza una expresión cautivadora para referirse a la posición privilegiada del poder autoritario que abre la rendija electoral. Este es el caso de Maduro, quien podría estar tentado a abrir el juego a cambio del perdón.

El perdón al que nos referimos son las cuentas pendientes de Maduro en Estados Unidos y en la Corte Penal Internacional (CPI), donde enfrenta cargos por narcoterrorismo y conspiración para inundar de cocaína a los Estados Unidos. Existe un precedente importante en el que Joe Biden indultó a los sobrinos de Cilia Flores, lo que podría ser interpretado como un mensaje de cálculo geopolítico para infundir confianza en Maduro.

Maduro necesita una prueba de fuego para entablar negociaciones con Estados Unidos y Biden le ha dado esa oportunidad. Sin embargo, el Gobierno también teme perder el poder y enfrentar represalias si no se llega a un acuerdo. Las primarias se llevaron a cabo a pesar de las acusaciones de fraude y la alta participación de votantes muestra el consenso en torno a la candidatura de Machado.

El gobierno ha permitido las primarias a pesar de que Machado llevaba la delantera, lo que implica que se le ha levantado parcialmente el veto. Maduro ha actuado guiado por la conjetura del perdón, ya que la base social del Gobierno se ha venido a pique y las arcas están famélicas. Para Maduro, una transición ordenada sería la manera más conveniente de encausar el descontento y evitar la represión.

El dilema de Maduro es decidir si se decanta por la conjetura del perdón y se libra de las acusaciones en su contra. Dar un paso adelante implicaría perder el poder, pero a largo plazo sería beneficioso. Este razonamiento también aplica a otros altos jerarcas chavistas que enfrentan acusaciones en Estados Unidos.

El complejo rompecabezas de las negociaciones incluye factores como la CPI, las sanciones económicas y la postura de la élite chavista. Sin embargo, el gobierno ha dado un primer paso con el Acuerdo de Barbados, aunque esta esperanza de cambio podría desvanecerse si hay desconfianza o incumplimiento por parte de la contraparte.

Es importante que la oposición hable el idioma de la transición, la moderación y la inclusión para evitar errores que se pagarían caro. Desde que Estados Unidos declaró a Venezuela como una amenaza, el chavismo ha entendido que su contendor tiene un arsenal para afectarlos, pero también cuentan con factores a su favor. La trama es engorrosa y nadie puede llevarse todo.

En conclusión, el futuro de María Corina Machado y su capacidad para sortear el veto del Gobierno dependerá de la conjetura del perdón y las negociaciones que se lleven a cabo.