Monto desfalcado a Pdvsa triplica lo necesario para superar la crisis eléctrica en Venezuela

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Pdvsa, durante décadas «la madre de la corrupción en Venezuela», sigue estando en el ojo del huracán por el escándalo de corrupción admitido por Nicolás Maduro y usado a meses de las elecciones presidenciales para enviar un mensaje de justicia.

Era la única institución que generaba divisas al país. «Era la gran exportadora» para Venezuela, que está entre los cuatro países más corruptos del mundo junto a Sudán del Sur, Siria y Somalia, dice a la AFP Mercedes de Freitas, directora ejecutiva de Transparencia Venezuela.

Pedro Tellechea, al frente de PDVSA desde enero de 2023 y ministro de Petróleo tras la renuncia de El Aissami, afirma que uno de los pilares de su gestión es «sanear» la industria con auditorías e incluso cámaras para monitorear negociaciones de crudo.

Transparencia Venezuela apunta que al menos unos 16.960 millones fueron desfalcados entre 2020 y marzo de 2023 en PDVSA. El monto, según De Freitas, equivale a tres veces lo necesario para acabar los crónicos problemas eléctricos del país, reflejados en severos racionamientos.

Los tentáculos de la corrupción en Venezuela se extienden a al menos 29 países con 164 casos abiertos desde 2004 «por hechos de presunta corrupción u otros delitos de crimen organizado que involucran a altos funcionarios públicos», buena parte de estos asociados con PDVSA, indicó la ONG.

«Solo la mitad de esos casos suman 68.000 millones de dólares, y digo la mitad de esos casos porque no tenemos acceso a todos los expedientes», apunta De Freitas. «Aquí no se rindió cuentas y se sigue sin rendir cuentas».

Es, añade, «dinero que está prácticamente perdido, hay muy pocas posibilidades de recuperarlo».

El propio Maduro admitió que «se recuperó parte del patrimonio» robado, pero no «el grueso».

La corrupción en PDVSA fue silenciada durante años. Trabajadores y sindicalistas que se atrevieron a denunciarla fueron encarcelados, varios durante la gestión de El Aissami.

Un extrabajador de la industria, que pidió anonimato, recuerda derroches en la era de Ramírez como el alquiler de 60 habitaciones en tres hoteles diferentes «por seguridad», para descartar luego 40. Todas gozaban de «atenciones» como flores, frutos secos, vino, agua gasificada y hasta colchones especiales.

Ramírez, relata esta fuente, en una ocasión mandó a buscar en helicóptero un almuerzo típico en una zona indígena de Zulia.

«Hemos tomado diferentes medidas. Nos falta muchísimo», dice Tellechea.

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