Obispo nicaragüense Rolando Álvarez regresa a la cárcel tras negarse a abandonar el país»

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El obispo nicaragüense Rolando Álvarez, condenado a más de 26 años de prisión por «traición a la patria», fue devuelto a la cárcel después de negarse a abandonar Nicaragua, según informaciones del diario El Confidencial y la agencia de noticias EFE.

Aunque el cardenal nicaragüense Leopoldo Brenes negó que las autoridades nicaragüenses hubieran excarcelado a Álvarez, asegurando que aún permanece recluido en la prisión de máxima seguridad conocida como «La Modelo».

Una fuente diplomática reveló a EFE que el obispo Álvarez había sido liberado el pasado lunes por la noche y se encontraba bajo el resguardo de la Conferencia Episcopal de Nicaragua en Managua. Sin embargo, tras negociaciones entre el Gobierno nicaragüense, el Vaticano y el Episcopado, se discutió el destino del obispo, contemplando la posibilidad de enviarlo a Roma, exiliarlo o devolverlo a prisión en caso de que se negara a abandonar el país. Finalmente, Álvarez se habría negado a dejar Nicaragua, salvo que el papa Francisco lo ordenara, lo que condujo a su regreso a la prisión.

El obispo Álvarez lleva recluido desde el 9 de febrero pasado, luego de negarse a ser expulsado a Estados Unidos. Aunque el presidente brasileño, Luiz Inácio Lula Da Silva, se reunió con el papa Francisco en Roma y prometió interceder ante Ortega para lograr la liberación del obispo, hasta ahora no se ha conseguido su liberación.

La semana pasada, la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CorteIDH) emitió una orden exigiendo la liberación del obispo y la protección de su vida, salud e integridad personal por parte de Nicaragua.

La situación del obispo Álvarez se enmarca en la crisis política y social que vive Nicaragua desde abril de 2018, la cual se ha intensificado tras las cuestionadas elecciones de noviembre de 2021, en las que Daniel Ortega fue reelegido para un quinto mandato. Durante este periodo, la oposición ha sido reprimida y varios líderes políticos se encuentran en prisión o en el exilio. Además, las relaciones bilaterales entre Nicaragua y el Vaticano han sido interrumpidas, y Ortega ha calificado a la Iglesia como una «mafia».