¿Por qué Venezuela guarda silencio ante la crisis migratoria en el Tapón del Darién?

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La crisis migratoria en la selva del Darién está generando preocupación en varios países, incluyendo Colombia, Panamá y Estados Unidos. Sin embargo, el gobierno venezolano parece estar menos preocupado a pesar de que se informa que una gran cantidad de personas de Venezuela están cruzando la peligrosa jungla.

Recientemente se han dado a conocer nuevas cifras sobre los migrantes y las actividades lucrativas que se están desarrollando a lo largo de este corredor. Según la Organización Internacional de las Migraciones, el año pasado murieron alrededor de 140 personas en este trayecto. Según la Plataforma R4V de las Naciones Unidas, más de 7,7 millones de venezolanos han abandonado el país en los últimos años, lo cual representa un éxodo significativo. Además, se estima que en lo que va del año más de 350.000 personas, en su mayoría venezolanos, han cruzado por el Darién.

Sin embargo, no todos logran alcanzar el «sueño americano». Se ha reportado el caso de una familia venezolana que intentó cruzar la selva y que terminó en tragedia. La hija pequeña de la familia cayó en uno de los ríos y fue arrastrada por la corriente, lo que llevó a sus padres a tomar la desesperada decisión de quitarse la vida.

Estos testimonios forman parte de un informe presentado por la organización venezolana Caleidoscopio Humano y su proyecto DescaVe, que monitorea el proceso migratorio en el país. El informe revela que los migrantes que se lesionan son abandonados y suelen morir de frío, hambre o ataques de animales salvajes. Además, se denuncian abusos sexuales, la ausencia de atención médica y robos a los grupos de migrantes.

A pesar de la gravedad de la situación, el gobierno venezolano prefiere guardar silencio. El presidente Nicolás Maduro ha reconocido la crisis, pero ha anunciado un plan de retorno llamado «Vuelta a la Patria» en lugar de abordar el problema de la migración. Según cifras oficiales, hasta ahora han retornado alrededor de 30.900 venezolanos a través de este plan, mientras que otros 300.000 han regresado por sus propios medios.

Expertos señalan que el gobierno venezolano prefiere no abordar el tema de los migrantes para evitar que se exponga la burbuja económica que está a punto de estallar. La migración a través del Darién se ha convertido en un negocio lucrativo para las redes de mafias que se aprovechan de la crisis.

Aunque los países vecinos también están preocupados por la migración venezolana, no todos tienen claro cuál es la causa de este éxodo. El presidente Gustavo Petro de Colombia insiste en que las sanciones impuestas por Estados Unidos a Venezuela son la raíz del problema, mientras que el opositor Juan Guaidó, exiliado en Estados Unidos, responsabiliza a la dictadura por el saqueo del país y la falta de respeto al estado de derecho.

En medio de este contexto, Venezuela se enfrenta a una contienda electoral marcada por la hiperinflación, el deterioro de los servicios públicos, la inseguridad y la migración forzada. La falta de garantías electorales y la inhabilitación de políticos opositores al gobierno generan incertidumbre en la población, que no ve una salida a la crisis que atraviesa el país.

Según el informe de Caleidoscopio Humano, este panorama augura una nueva oleada migratoria debido al deterioro de los derechos civiles y políticos de las personas, así como a la criminalización de la libertad de expresión y el derecho a la libre asociación. El informe destaca la reciente sentencia a 16 años de prisión para dirigentes sindicales que exigían mejoras laborales y la intervención de la Cruz Roja en el país a través de una sentencia del Tribunal Supremo de Justicia.

En resumen, la crisis migratoria en la selva del Darién continúa preocupando a varios países, mientras que el gobierno venezolano prefiere guardar silencio y enfocarse en su plan de retorno. La migración se ha convertido en un negocio lucrativo para las redes de mafias que se aprovechan de la crisis. A medida que se acercan las elecciones en Venezuela, el clima de incertidumbre se intensifica debido a la hiperinflación, el deterioro de los servicios públicos y la migración forzada.