¿Primaria con candidatos inhabilitados?

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Por José R. López Padrino

La oposición venezolana después de transitar erráticos atajos y desaciertos políticos que culminaron en derrotas de proporciones épicas ha decidido retomar la ruta electoral. Las guarimbas del 2014 y 2017 que dejaron un amplio saldo de personas fallecidas, heridos y presos políticos, la inexplicable política abstencionista a pesar de un amplio rechazo al gobierno de Maduro y su proyecto facho-bolivariano, la autoproclamación fallida de Guaidó como presidente interino, el intento de golpe de Estado en 2019 y el desastroso episodio de la invasión de Macuto en 2020, representan algunos de los errores costosos de la oposición. Políticas que le permitieron al chaveco-madurismo cohesionarse en lo interno y consolidarse en el poder

Sin un reconocimiento autocrítico de los errores del pasado la otrora oposición abstencionista ha cambiado intempestivamente su postura y ahora muestra su voluntad de rescatar la ruta electoral como vía para el retorno de la democracia. Ha manifestado su interés en participar en unas elecciones primarias, que tienen como objetivo el seleccionar un candidato unitario que pueda enfrentar al actual inquilino de Miraflores en la contienda prevista para el año 2024.  Es evidente que las primarias representan un mecanismo clave para consolidar una candidatura fuerte y unida, capaz de representar una alternativa sólida y legítima para el electorado venezolano.

No obstante, la presencia de candidatos inhabilitados en las primarias (María Corina, Capriles y Superlano) es un asunto polémico. Si bien es cierto que las inhabilitaciones forman parte de las prácticas arbitrarias del régimen autoritario de Maduro, que busca impedir la participación de opositores en contiendas electorales, también es cierto que estas sanciones impiden la posibilidad de los inhabilitados de participar en los procesos electorales.

Es fundamental abordar esta cuestión con un enfoque objetivo. Por un lado, es necesario condenar enérgicamente las inhabilitaciones arbitrarias impuestas por el régimen para silenciar a la oposición y socavar la democracia. Por otro lado, debemos reconocer que las inhabilitaciones, aunque impuestas de manera injusta e ilegal, aún representan un impedimento legal que afecta su participación como candidatos en la contienda electoral.

Es necesario destacar que haber permitido la inscripción de candidatos inhabilitados en la primaria ha sido un error del Comité Organizador, ya que debilita la legitimidad del proceso y socava la credibilidad del resultado. Estos candidatos al no cumplir con los requisitos para ser elegibles a cargos públicos generan incertidumbre, frustración y falsas expectativas. Se está eligiendo a un candidato que independientemente del respaldo popular que reciba no podrá inscribir su candidatura ante el CNE y por ende participar en las elecciones presidenciales del 2024. Surge la pregunta impertinente ¿para qué escoger a un candidato que no podrá inscribirse ante el CNE y por consiguiente no podrá optar a la Presidencia de la República?

Algunos argumentan que su participación es una forma de protesta contra las restricciones políticas impuestas por el régimen autoritario de Maduro. Además, sostienen la premisa equivocada de que un candidato inhabilitado, pero con una amplia base de apoyo en las primarias, podría obligar al régimen a revisar las decisiones de inhabilitación. Parecen olvidar el carácter antidemocrático del régimen de Maduro o simplemente detrás de este «finteo electoral», se esconde una salida confrontacional que sólo contribuirá agravar la polarización y a dilapidar, una vez más, la oportunidad de un cambio político en el país.

Escuchar decir a una candidata que ignora su inhabilitación, que no reconoce al CNE, que invoca a la Fuerza Armada, que habla de desobediencia civil y afirma que llegará «hasta el final», perturba. Ya Andrés Caleca candidato independiente a las primarias del próximo 22 de octubre lo advirtió «Conmigo no cuenten para abandonar la ruta electoral»

Es evidente que la intención del voto a favor de la oposición es abrumadoramente mayoritaria entre los venezolanos. Una eventual participación unitaria de la oposición permitiría desplazar al facho-chaveco-madurismo del poder. Ello al margen de que Maduro y su mayoría del CNE otorguen o no las condiciones para tener un proceso competitivo y transparente propio de las democracias pluralistas.

La oposición debe realizar una recomposición política sin exclusiones, ni arrogancias que priorice sinceramente el hecho electoral como la vía fundamental para resolver las contradicciones existentes en nuestra sociedad. Debe avocarse a la elaboración de un programa de consenso entre los candidatos, con propuestas sólidas y coherentes que respondan a las necesidades y aspiraciones de las grandes mayorías. Es importante entender que debemos de enfrentar los desafíos del país de manera realista y constructiva y no mediante propuestas maniqueas (bien contra el mal), mesiánicas salvadoras o acciones vengativas extremas.