Realidad de la economía nacional pulveriza los bonos navideños

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No hay señales de que el panorama de pobreza que afecta al venezolano cambie con los bonos, los aguinaldos o las utilidades, como quiera que se le llama al ingreso extra que por esta temporada reciben los trabajadores en el país. Inflación, devaluación, mínima reactivación del aparato productivo, prácticamente acaban con la Navidad.

Así lo señala el economista Dilio Hernández, director del Centro de Investigaciones y Análisis Prospectivo (CIAP), consultado sobre el impacto en la economía, de las bonificaciones de fin de año que reciben los trabajadores:

“Poco impacto tendrán las bonificaciones especiales que reciben los trabajadores venezolanos al finalizar el año en medio de una economía que cerrará con alta inflación, fuerte devaluación, débil reactivación del aparato productivo y una demanda deprimida debida a los bajos ingresos de los trabajadores”.

Al esbozar el panorama actual de la economía del país, Hernández explica que la inflación acumulada en el año superará al final 200 %. Hasta octubre, marcó cerca de 180, mientras que el índice interanual superará los 500 puntos porcentuales. En octubre este índice fue mayor de 400.

–La depreciación del bolívar frente al dólar -agrega el profesor universitario- mantendrá su ritmo a pesar de la intervención del BCV en el mercado cambiario, y se estima que cerrará su cotización alrededor de los 50 bolívares por dólar. Hasta octubre la depreciación superó 100 %, en comparación con el valor que alcanzó en enero, y la proyección apunta a que el nivel al cierre del año sea de 200 %.

Señala que, igualmente, la depreciación del poder adquisitivo del bolívar supera en lo que va del año, 50 % y se calcula su cierre de 2023 muy por encima, lo que se traduce que, con lo que recibe hoy un trabajador en bolívares, no logra comprar ni siquiera 50 % de lo que compraba en enero pasado.

A este panorama de fin de año hay que sumar la desaceleración de la economía, cuyo índice proyecta un débil crecimiento, no superior a 3 %, a pesar de la flexibilización de las sanciones internacionales, especialmente aplicada a la industria petrolera.

–La caída de la demanda está anclada a los bajos salarios de los trabajadores, especialmente los del sector público, que podría cerrar con más de 22 meses sin aumento salarial. El monto de su ingreso mensual, sumado las bonificaciones que reciben, no supera los 60 dólares mensuales, mientras en el sector privado el promedio supera los 150 dólares, ambas cifras muy distantes del valor de la canasta básica de alimentos, superior a 500 $ para una familia de 5 miembros.

–En definitiva –concluye-, no hay señales que indiquen que el panorama de pobreza que afecta a la mayoría del pueblo venezolano vaya a cambiar en estas navidades, en un escenario donde la inflación, la devaluación y la recesión pulverizan cualquier ingreso adicional que pueda recibir la familia, incluido el aumento de las remesas afectadas por la atípica devaluación del dólar en el país.

Con información de La Nación Web