Redes de explotación sexual: Tentáculos silenciosos que recorren paso binacional

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Autoridades han detectado una red de explotación sexual que, aparentemente, funciona del lado colombiano, pero ha logrado penetrar en territorio venezolano, específicamente al estado Táchira, donde se captan a las víctimas que someten a este tipo de explotación

Jonathan Maldonado | La Nación

El rescate de la adolescente tachirense, desaparecida desde el pasado 1° de febrero, encendió una vez más las alarmas de las autoridades venezolanas, pues todo indica que es un caso de trata de personas.

La menor fue avistada en el puente internacional Simón Bolívar, algo desorientada y perdida, por funcionarios de la Guardia Nacional (GN), adscritos al Destacamento 212 de frontera. Estaba sola ese lunes 6 de febrero. Eran aproximadamente las 5:00 p.m. Los familiares iban a cumplir seis días sin conocer sobre su paradero.

Las investigaciones e indagaciones de los funcionarios señalan que la joven había sido captada por una red de explotación sexual que pretendía someterla a ese entorno. La menor, según se pudo conocer, irrumpió en llanto una vez fue abordada por los uniformados de la GN. Estaba confundida y a varios kilómetros de distancia de su hogar.

Una carta
En la denuncia que la madre de la menor presentó ante el Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (Cicpc) resalta que, al arribar a su casa, observó que su hija no estaba y le había dejado una carta donde manifestaba que se iba por problemas de índole personal.

Aunque el caso ha sido muy hermético, el equipo reporteril de La Nación tuvo acceso a esa declaración de la progenitora. Desde la denuncia y hasta el 6 de febrero, día en que la hallaron, la desesperación reinaba en el núcleo familiar, ya que no se sabía cuál rumbo había tomado.

Cuando los funcionarios de la GN introdujeron los datos de la adolescente en el sistema Siipol, pudieron constatar que se trataba de la menor que fue reportada desaparecida en la fecha indicada (1° de febrero). De inmediato, procedieron a comunicarse con las autoridades competentes y con los familiares de la adolescente.

La red de explotación sexual, aparentemente, funciona del lado colombiano, pero ha logrado penetrar en territorio venezolano, donde también opera y está captando a víctimas que estarían sometiendo a este tipo explotación.

Otro punto que les permitió identificar a la menor con el caso de desaparición fue la fotografía que los familiares difundieron en diversas redes sociales. En esa imagen se apreciaba el rostro de la menor y estaban los números de contacto ante cualquier información que se conociera en torno a su paradero.

Al parecer, la menor pudo escapar a tiempo de las personas que deseaban involucrarla con la red de prostitución. Se dirigió hacia el paso formal, donde recibió la ayuda y protección de los funcionarios de la Guardia Nacional.

Caso similar
En agosto de 2022, otro caso de trata de personas reveló lo frágil que es la zona de frontera y el peligro que corren muchas jóvenes y menores, quienes son trasladados a ciertos lugares, bajo engaños, para luego ser sometidos a redes de explotación.

En esa ocasión, la llamada oportuna del padre de una de las dos víctimas (una joven de 18 y otra de 16) hizo que los organismos de seguridad actuaran a tiempo y evitaran que las jóvenes fueran sacadas del país vía trocha.

La llamada, desde el estado Portuguesa, fue dirigida al Cuerpo de Bomberos de San Antonio del Táchira. Los funcionarios bomberiles de guardia, tras tener conocimiento del caso, acudieron al Cicpc y detallaron sobre la denuncia que habían recibido.

El caso fue neutralizado en un hotel del municipio Bolívar, ubicado específicamente en el barrio Lagunitas. Dos hombres y una mujer fueron detenidos en ese entonces por ser considerados los responsables directos del caso de trata de personas.

La trata de personas constituye una de las más graves violaciones a los derechos humanos, ya que vulnera la dignidad y libertad de una persona y afecta directamente su integridad física y psíquica.

Estos casos dejan al descubierto los tentáculos silenciosos que recorren la frontera entre Táchira y Norte de Santander con el único propósito de captar futuras víctimas. El caso de la adolescente rescatada sigue bajo investigación.