Trabajador público: estoy muerto en vida y con mi familia en otro país

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Los gremios de educación, salud, jubilados y pensionados de varios estados del país se concentraron este 22 de marzo en Plaza Caracas y se movilizaron hasta el Ministerio de Educación para exigir otra vez la restitución de sus beneficios laborales y mejoras salariales

Por Mairen Dona López / El Pitazo

Vivir en Venezuela con un salario de 130 bolívares mensuales, sin beneficios laborales y haciendo malabares a diario para encontrar alimentos es estar «muerto en vida», expresó el trabajador público Johan Rafael Jaramillo, quien se encuentra solo en el país porque sus familiares cercanos se vieron obligados a emigrar.

Jaramillo es uno de los trabajadores que este miércoles, 22 de marzo, se trasladó desde los Valles del Tuy, estado Miranda, hasta la capital venezolana para concentrarse junto a cientos de manifestantes de los sectores salud, educación, telecomunicaciones, jubilados y pensionados de todo el país, quienes protagonizaron una movilización hasta el Ministerio de Educación para exigir respuestas a sus reclamos por un sueldo justo.

«Vamos a salir de este Gobierno que se roba todo y no tiene para pagarle al trabajador activo, jubilado y pensionado. Ellos (la administración de Nicolás Maduro) son los mayores corruptos y manejan al país como les da la gana», expresó Jaramillo.

Aseguró que debe rebuscarse con trabajos particulares para cubrir sus necesidades y en medio de la crisis del país, sólo desea un sueldo que le permita mantenerse con buena calidad de vida y sin necesitar ayuda de terceros.

La misma situación de bajos salarios la enfrenta María Camacho, jubilada del sector salud que, después de 33 años de servicio, no imaginó ver el deterioro de los hospitales del país con «pacientes muriendo a diario por falta de medicinas e insumos para ser atendidos».

«Con la jubilación no se puede comprar nada porque prácticamente no tenemos sueldo. Debo trabajar haciendo guardias en centros privados para poder conseguir ingresos», afirmó Camacho.

Sin retorno a las aulas de clases
«Hasta que no aumenten el salario no vamos a volver a las escuelas», dijo Judith Pérez, docente del estado Miranda, quien también se movilizó hasta el Ministerio de Educación para pedir a las autoridades que escuchen la voz de cada trabajador y que se firme el contrato colectivo.

Afirmó que el sueldo que recibe quincenal es de 186 bolívares y ese monto no le permite asumir los gastos de su hogar y que debe hacer múltiples oficios, y andar de un lugar a otro para conseguir los alimentos cada día.

«Estamos cansados de tener un sueldo paupérrimo que no nos alcanza para nada. Necesitamos con urgencia que se solucione este conflicto», sentenció la trabajadora de la educación.

El secretario de la Federación Venezolana de Maestros del estado Miranda, Adrián Zapata, rechazó que la ministra de Educación les pida conciencia a los educadores cuando no tienen comida en la casa y andan con zapatos rotos.

Afirmó que de no haber la firma del contrato colectivo terminarán en un paro nacional. Por ello, le pidió al gobierno de Nicolás Maduro que escuche sus reclamos y ofrezca alguna solución.

Gremios no abandonan la calle
Continuar en la calle hasta tener un salario digno es el objetivo de los trabajadores, explicó el secretario ejecutivo de la Federación de Trabajadores de la Salud (Fetrasalud), Pablo Zambrano. Puntualizó que el deseo por un buen sueldo se convirtió en un sentimiento general del venezolano, que con 5 dólares no logra comprar alimentos para su hogar.

También rechazó que los trabajadores sean excluidos de nóminas por parte de las autoridades, que los agreden de manera constante. Precisó que el acoso en los lugares de trabajo es permanente y, por ello, pidió al Estado venezolano que no continúe con las amenazas.

Pablo Zambrano aseguró que el país necesita trabajadores que se mantengan en la calle cada día sin abandonar las exigencias. «Este país está parado y es por culpa del Gobierno, pero pretenden que nos cansemos y eso no va a pasar», agregó.