Un nuevo despertar democrático en Venezuela

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En Venezuela, un país marcado por la polarización y la falta de democracia, un evento reciente ha sacudido el panorama político. Más de 2 millones de venezolanos desafiaron las dificultades cotidianas para participar en una primaria en la que María Corina Machado resultó elegida como candidata presidencial para enfrentar a Nicolás Maduro en las elecciones de 2024.

El resultado de la primaria tomó por sorpresa a propios y extraños, ya que Machado, una líder de la oposición que había sido relegada al margen, resurgió con un apoyo aplastante. Esto representa el clamor de una sociedad que busca un cambio político en medio de la represión y la falta de libertad.

El partido gobernante, el PSUV, se enfrenta a un reto inesperado. La invalidación política de Machado, una artimaña sin fundamento legal, muestra el temor que su liderazgo suscita en el oficialismo. Sin embargo, esta estrategia represiva parece desvanecerse frente a la determinación de una líder que busca el reconocimiento del mandato popular expresado en las urnas.

La masiva participación en la primaria es una muestra del deseo de libertad y de un «Estado al servicio del ciudadano». Esto no solo representa la victoria de la oposición, sino también el reflejo de un país dispuesto a cerrar un ciclo de 25 años y embarcarse en un nuevo camino. Un camino en el que el Estado intervenga solo en áreas donde el mercado y la sociedad no puedan proveer eficientemente bienes y servicios, y en el que se restaure la independencia de los poderes para evitar el abuso de autoridad y promover la rendición de cuentas.

El 22 de octubre, inicialmente considerado un evento insignificante por el oficialismo, se convirtió en un catalizador capaz de transformar el escenario político del país. La estrategia que se avecina es compleja, pero Machado se enfrenta a ella con determinación y con el respaldo de un movimiento social transversal a los partidos políticos.

El madurismo intenta poner obstáculos a la candidatura de Machado, pero la política de los hechos consumados puede volverse en su contra. Además, la presión de los gobiernos latinoamericanos y la comunidad internacional puede contribuir a una transición ordenada y sostenida en Venezuela.

El camino hacia las elecciones de 2024 será difícil y estará lleno de obstáculos, pero también está iluminado por la esperanza de un mejor país. María Corina Machado no solo es una candidata de la Unidad, sino también el símbolo de una Venezuela que podría estar en los albores de un renacer democrático.

La travesía será ardua y la incertidumbre será constante, pero el compromiso con la justicia y la democracia, la astucia política y la solidaridad entre venezolanos y con la comunidad internacional serán las armas con las que Machado y la oposición lucharán para convertir el anhelo de libertad en una realidad tangible. La cita con la historia está marcada y el despertar democrático de Venezuela es una llama que ya no se puede ignorar.