Antiguo sable de Chávez, venerado como reliquia en Venezuela

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El miércoles, militares llevaron el sable de cadete del fallecido presidente hasta el mausoleo donde reposan sus restos

Por AFP / El Nacional

¡Viva Hugo Chávez!… Militares gritaron consignas y agitaron banderas en honor al fallecido expresidente de Venezuela durante una caravana el miércoles para trasladar su sable de cadete hasta el mausoleo donde reposan los restos del político, que gobernó el país entre 1999 y 2013.

Parados sobre un jeep militar rojo descapotable, semejante al que Chávez conducía, dos cadetes sostenían estoicos un sable y una daga, que según lo informado por la televisión estatal, fueron entregados al exmandatario cuando cursó estudios militares.

La caravana recorrió unos 9 kilómetros desde Fuerte Tiuna, principal complejo militar del país, hasta el cuartel de La Montaña, también conocido como cuartel del 4 de Febrero, como recordatorio a la fecha del fallido golpe de Estado que encabezó Chávez en 1992.

Imágenes de personas que lloraban al ser consultadas sobre Chávez también fueron mostradas por la televisión pública, que transmitió varios fragmentos de la caravana.

En presencia de Nicolás Maduro, 2 estudiantes de la Academia Militar de Venezuela, donde estudió Chávez, colocaron ante el sarcófago ubicado en el patio central del cuartel de la Montaña, convertido en un museo para venerarlo, el «sable de alférez» y una daga, un simbolismo con el que se cierran 10 días de actividades conmemorativas del décimo aniversario de su muerte.

Más tarde, Maduro, heredero de Chávez, caminó hasta el féretro llevando una rosa roja. Lo acompañaron la primera dama, Cilia Flores; el considerado número dos del chavismo, Diosdado Cabello; la vicepresidenta Delcy Rodríguez y el ministro de la Defensa, Vladimir Padrino López.

Todos colocaron sus manos sobre el mausoleo en señal de reverencia mientras cantantes entonaban canciones alusivas al «comandante Chávez».

Varios partidarios portaron pancartas en las que se leía «Chávez es alegría» o «Soy hijo de Chávez».

El lugar está enclavado en la barriada popular 23 de Enero, principal bastión chavista en Caracas controlado por colectivos que defienden un culto a la figura de Chávez.

Maduro, que buscará la reelección en 2024, aprovechó la ceremonia para pedirle a la militancia unidad.

«Pensemos en el papel que cada quien tiene que jugar desde la humildad de su ser, venciendo egos, individualismos, divisionismos, fuerzas disolventes que nunca faltan», afirmó Maduro, que celebró, en contraste que «el pueblo ha sido leal».