Así es la nueva ley de Texas que permitiría arrestar a inmigrantes indocumentados

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Desde la asunción del Presidente Biden, el gobernador de Texas, Greg Abbott, ha criticado su Administración por la crisis migratoria en la frontera sur de EE. UU. En respuesta, las autoridades estatales han impulsado un proyecto de ley que otorgaría a las autoridades locales y estatales la capacidad de arrestar a inmigrantes indocumentados en la frontera sin necesidad de permiso federal.

Con información de USA Latino

La Aprobación del Proyecto de Ley S.B.11

El Senado de Texas aprobó el proyecto de ley S.B.11 el martes 10 de octubre. Este proyecto, presentado por el senador republicano Brian Birdwell, permitiría a las autoridades locales y estatales arrestar a inmigrantes indocumentados en la frontera sur. Actualmente, necesitan permiso federal para llevar a cabo tales arrestos.

Detalles del Proyecto de Ley

Según el proyecto de ley, las fuerzas del orden de Texas tendrían la autoridad para «arrestar y procesar» a cualquier persona que crucen la frontera hacia Texas de manera indebida, es decir, sin utilizar uno de los 29 puertos de acceso legales entre México y EE. UU.

Condenas y Costos

Las personas arrestadas por primera vez enfrentarían condenas por delitos menores, mientras que aquellos con antecedentes penales que intenten o logren ingresar ilegalmente al país enfrentarían condenas por delitos graves. El proyecto ha generado debate debido a que se estima que costaría a los contribuyentes estatales alrededor de $60,000 dólares adicionales por día. Sin embargo, Birdwell sostiene que los fondos asignados durante la sesión ordinaria cubrirían muchos de los costos asociados con el proyecto de ley.

Apoyo de Greg Abbott

Para que el proyecto S.B.11 se convierta en ley, debe ser aprobado en la Cámara de Representantes, donde proyectos similares previamente fueron rechazados. No obstante, el gobernador de Texas, Greg Abbott, respalda esta iniciativa y ha expresado que permitiría a la policía estatal y local arrestar a inmigrantes ilegales, convirtiendo la entrada ilegal a EE. UU. en un delito penal con penas de hasta 180 días de cárcel.