En Estados Unidos se gasta en grande para ver a Beyoncé y a Taylor Swift

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El poder de las artistas femeninas en la industria de la música ha quedado demostrado este verano con las giras de Beyoncé y Taylor Swift, que se han convertido en auténticos fenómenos culturales. Las giras «Renaissance» de Beyoncé y «The Eras» de Swift están arrasando en las redes sociales y están a punto de batir récords en todo el mundo. «The Eras» podría superar los 1000 millones de dólares en ventas, convirtiéndose en el primer concierto de la historia en lograr esa cifra. Por su parte, la gira mundial de Beyoncé también se espera que recaude una cantidad similar cuando finalice en octubre.

Estas giras son la última manifestación de la tendencia al «gasto por venganza» que ha surgido tras la pandemia. La gente ha dejado de gastar en bienes materiales y ha optado por gastar en experiencias. Los fans de Swift y Beyoncé están gastando su dinero en entradas, atuendos elaborados y uñas de lujo que combinan con el estilo de las cantantes.

Aunque el gasto en eventos en general aún no ha alcanzado los niveles previos a la pandemia, los conciertos de este verano están estimulando el consumo. Según estimaciones de la empresa de encuestas QuestionPro, el concierto de Swift podría generar cerca de 4600 millones de dólares de actividad económica solo en Norteamérica, teniendo en cuenta el aforo de los estadios y los gastos en entradas, artículos y viajes. Por otro lado, se espera que los conciertos de Beyoncé generen un gasto de 4500 millones de dólares.

Pero no solo se trata de las entradas. Los conciertos también están impulsando el turismo local y el gasto en diversas industrias. Hoteles, esteticistas, cruceros y bares se están beneficiando de estos eventos. Por ejemplo, el Hotel Shade en Manhattan Beach, California, organizó una fiesta previa al concierto de Swift donde los invitados se disfrazaron, se tatuaron temporales de Swift y disfrutaron de cocteles temáticos. Además, empresas como Boxie Studio en Los Ángeles ofrecen estudios fotográficos con escenarios inspirados en los videos musicales de Swift, lo que ha generado un aumento en la demanda y los precios de las habitaciones de hotel.

Los conciertos también están teniendo un impacto en la economía a nivel nacional. En Suecia, la gira de Beyoncé ha contribuido a un aumento en la inflación, mientras que en Filadelfia, los «swifties» han impulsado los ingresos hoteleros según una encuesta de la Reserva Federal.

Aunque el impacto económico de estos conciertos no se refleja claramente en los datos nacionales de Estados Unidos, algunos economistas creen que podrían contribuir a un enfriamiento suave en lugar de una desaceleración brusca de la actividad económica. Los conciertos están manteniendo activos a los consumidores durante un verano en el que, de otra manera, la disminución de los ahorros podría haber frenado su gasto.

En resumen, las giras de Beyoncé y Taylor Swift están causando sensación este verano, no solo en términos de ventas récord, sino también en el impulso económico que generan en diferentes industrias. Los fans no solo están comprando entradas, sino que también están gastando en hoteles, estéticas y bares, lo que está impulsando el turismo local y el consumo en general. Estos conciertos están demostrando el poder de las artistas femeninas en la industria de la música y su capacidad para influir en la economía.