La furia bolivariana

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Durante el Congreso de la Nueva Época en Caracas, Nicolás Maduro Moros, en su rol de Presidente de la República, anunció la activación del plan Furia Bolivariana. Este plan, que combina acciones cívicas, militares y policiales, tiene como objetivo enfrentar cualquier intento terrorista o golpista que se presente en el país. Maduro aseguró estar preparado para cualquier agresión contra la paz (fuente).

Al día siguiente, Maduro volvió a mencionar el plan Furia Bolivariana, esta vez enfocándose en la industria petrolera y en la importancia de consolidar los sindicatos y la recuperación económica. En su discurso, hizo referencia a la necesidad de avanzar con determinación y trabajar en programas y planes para garantizar los derechos laborales y el ingreso de los trabajadores (fuente).

Sin embargo, este mensaje encierra una invitación a la violencia contra aquellos sectores sociales y políticos que están exigiendo un salario digno y participando en la organización de las elecciones presidenciales. La expresión «Furia Bolivariana» en sí misma es una alusión a la violencia, ya que la palabra «furia» implica ira, cólera y rabia. Además, la frase «izquierda, izquierda y luego con la derecha» utilizada por Maduro evoca el ataque en el boxeo, reforzando aún más la idea de violencia (fuente).

Es preocupante ver cómo Maduro ha caído en la insensatez en medio de la tragedia humanitaria que su gobierno ha causado. En lugar de escuchar los reclamos legítimos de los trabajadores, Maduro ordena atacar físicamente a aquellos que exigen un salario digno. Es importante recordarle que la furia que sienten los trabajadores venezolanos es resultado de la confiscación de sus salarios por parte del gobierno bolivariano. Empresas como Pdvsa y las cementeras fueron confiscadas y saqueadas, empobreciendo a los trabajadores y enriqueciendo a la élite gobernante (fuente).

Otro elemento presente en el mensaje de Maduro es la represión, que utiliza los organismos de seguridad del Estado y el sistema judicial para perseguir y someter a los trabajadores y a los disidentes políticos. Esta violencia institucional es propia de regímenes autoritarios (fuente).

La orden de incrementar la violencia y la represión ya ha comenzado a cumplirse, como se evidenció en el allanamiento ilegal de la sede del sindicato de educadores en Barinas y el encarcelamiento de su líder gremial, Víctor Venegas. La justificación dada por los funcionarios gubernamentales es que las protestas y reclamos salariales no fueron autorizados previamente por el gobierno, lo que pone en evidencia la falta de respeto a los derechos de los ciudadanos (fuente).

Frente a esta situación, es importante mantener una postura de lucha pacífica y no caer en la trampa de la violencia que busca desviar el foco de las elecciones y perpetuar a la élite gobernante en el poder. Debemos enfocar nuestros esfuerzos en la tarea política y electoral para derrotar a Maduro y su proyecto hegemónico y continuista (fuente).