La incursión de la inteligencia artificial en la industria editorial desencadena temor, y creatividad

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La llegada de Amazon ha transformado el panorama del comercio de libros, amenazando la palabra impresa con la aparición de los libros electrónicos y brindando a los escritores una vía de éxito a través de la autoedición, dejando atrás a las casas editoriales tradicionales. A lo largo de los años, la industria editorial ha demostrado su capacidad para adaptarse.

Sin embargo, ahora se enfrenta a una sacudida mucho más transformadora y de mayor alcance: el surgimiento de la inteligencia artificial.
Algunos miembros de la industria editorial han comenzado a experimentar con programas de inteligencia artificial en campos como el marketing, la publicidad, la producción de audiolibros e incluso la escritura, tratando de evaluar si estos programas pueden complementar el trabajo humano o si, por el contrario, amenazan con reemplazarlo.

Por otro lado, hay escritores y otros artistas que se han unido para demandar a las empresas de inteligencia artificial, acusándolas de utilizar su trabajo para entrenar a estos sistemas sin su autorización. El avance en la tecnología ha llevado al desarrollo de chatbots como el ChatGPT, capaz de generar textos evocadores y hasta imitar el estilo de autores famosos o incluso crear novelas completas siguiendo indicaciones específicas.

Ante esta situación, el novelista Hari Kunzru ha puesto de relieve la importancia de que los escritores participen en el debate sobre la inteligencia artificial, ya que la próxima generación de modelos podría cambiar el panorama literario de manera significativa.

No solo la escritura está siendo afectada por la inteligencia artificial, sino que esta tecnología está haciendo incursiones rápidas en diversas áreas como la educación, la medicina, los tribunales e incluso la industria cinematográfica, donde los guionistas han protagonizado huelgas en busca de mejores salarios y protección ante la amenaza de la inteligencia artificial.

En la industria editorial, la tecnología está reconfigurando prácticamente todos los aspectos del trabajo de producción de un libro, e incluso el proceso mismo de escritura.

La agencia que representa a los escritores ha realizado una petición firmada por miles de ellos, exigiendo que las empresas soliciten su aprobación antes de utilizar su trabajo para entrenar a estos sistemas de IA. Por su parte, las agencias que representan a ilustradores también han modificado sus contratos para evitar que su trabajo sea utilizado en la alimentación de programas de IA. La editorial Penguin Random House ha señalado que considera que la utilización no autorizada de contenido para entrenar a los modelos de IA viola los derechos de autor.

A pesar de esto, han surgido numerosas startups en la industria editorial que están aprovechando la inteligencia artificial para crear, distribuir, editar y comercializar libros. Empresas como Sockimg, Storywizard, Subtxt y Laika están utilizando esta tecnología para diversas tareas relacionadas con la producción editorial.

Algunos escritores están utilizando la inteligencia artificial como una herramienta de escritura y edición que les ayuda a generar ideas, organizar el material, desarrollar personajes o crear esquemas. Sin embargo, muchos escritores consideran que la prosa generada por la IA carece de originalidad y emoción, por lo que se niegan a utilizarla para generar textos completos.

Parte de la reticencia de los editores ante los trabajos generados por IA radica en su situación legal, ya que los textos escritos automáticamente no pueden estar protegidos por derechos de autor, a menos que sean modificados posteriormente por seres humanos. Algunas editoriales importantes están experimentando con esta tecnología de manera discreta, pero les preocupa el aspecto legal y su relación con los escritores.

La industria editorial se enfrenta a desafíos cada vez mayores para dar a conocer sus libros, especialmente en un contexto en el que la disminución de las agencias de noticias especializadas y el aumento de las ventas de libros en línea dificulta que los lectores descubran nuevos títulos. La proliferación de contenidos generados por IA podría empeorar aún más esta situación.

Para abordar este problema, se están utilizando programas de IA para ayudar a los lectores a encontrar una mayor variedad de libros.

Empresas como Open Road Integrated Media utilizan esta tecnología para optimizar los metadatos de cada título y aumentar su visibilidad en los motores de búsqueda y en los sitios web comerciales.

La inteligencia artificial también está transformando la producción de audiolibros, un formato que experimenta un crecimiento acelerado y lucrativo para los editores. Apple y Google cuentan con programas que convierten libros electrónicos en audiolibros utilizando tecnología de texto a voz. Otras empresas emergentes están produciendo miles de audiolibros mediante narración sintética.

Algunos temen que esta tecnología pueda reemplazar a los narradores de audiolibros, al igual que otros trabajadores de la industria editorial.

En conclusión, la inteligencia artificial ya está siendo utilizada en varios aspectos de la industria editorial y es probable que abarque todo el proceso en el futuro.