viernes, abril 10, 2026
Inicio Blog Página 3100

¡NEGLIGENCIA CRIMINAL! 30% de los pacientes renales de Lara ha faltado más de una vez a su diálisis en una semana

La vida de un paciente renal depende de los tratamientos de diálisis a los que debe someterse, como mínimo, tres veces por semana durante cuatro horas cada sesión.

Katherine Nieto | Foto: Cortesía Yaniry Evies | IMP

En ese tiempo, la máquina de diálisis hace el trabajo que sus riñones no pueden, limpia la sangre y elimina el líquido acumulado en el cuerpo. Sin embargo, la falta de transporte a consecuencia de la cuarentena social por el nuevo coronavirus en Venezuela, ha provocado en tan solo una semana que al menos el 30 por ciento de estas personas en Lara, no haya llegado a la unidad donde se realiza la diálisis.

Este porcentaje es la estimación que hace la señora Carmen Padilla, quien es paciente renal y a diario recopila información de sus compañeros, muchos de los cuales han faltado a una o dos de las tres sesiones que debieron hacerse durante los últimos ocho días. Además de eso, los que sí han logrado llegar, cuenta Padilla, no han podido tener las horas completas de tratamiento, (que ya venía siendo de tres horas), puesto que la dificultad de transporte también afecta al personal médico de las unidades de diálisis.

“No tenemos gasolina y tampoco la hay para el personal de las unidades de diálisis. Algunos pacientes que sí han podido llenar su tanque, le han dado la cola a uno que otro médico o enfermera, pero no todos corren con la misma suerte”, expuso Padilla, quien recalcó que, como el personal no puede llegar a tiempo para iniciar la jornada, afecta directamente el tiempo de tratamiento para todos los pacientes y la jornada inicia pasadas las 8 de la mañana, cuando en condiciones normales a las 6:30 a.m. ya hay personas conectadas a las máquinas.

Transbarca que ofreció la gobernación está ausente

La Gobernación de Lara anunció el sábado que se pondría a disposición de los pacientes crónicos una ruta especial para llevarlos desde sus sectores hasta las unidades de diálisis respectivas, en virtud de la falta de gasolina en la entidad.

No obstante, éstos pacientes han denunciado que tal ruta no ha sido efectiva hasta la fecha de este reporte, y solo han visto las unidades de Transbarca que hacen la ruta para médicos y enfermeras de otros centros de salud que no son las unidades de diálisis.

De hecho, tanto pacientes, como personal médico, han tenido que caminar largas distancias para poder llegar a las unidades de diálisis.

Dada esta preocupante situación, los enfermos crónicos hicieron una protesta silenciosa a través de plataformas digitales, en la que denuncian la falta de transporte y gasolina para asistir a sus tratamientos.

Pacientes trasplantados y diabéticos en riesgo

Otra de las situaciones que preocupa a los enfermos crónicos en este distanciamiento social, es la nula entrega de medicinas como Tracolimus (para no rechazar trasplante de riñón) e insulina Lantus (para los diabéticos). Ambos son medicamentos de alto costo, los cuales les corresponde recibir a través del Instituto Venezolano de los Seguros Sociales (IVSS), pero que no han recibido al menos por lo que va de año.

Jacqueline Pérez, quien tiene trasplante de riñón, denunció a Elimpulso.com que le queda Tracolimus para una semana, por lo que se siente amenazada y está en riesgo de perder su trasplante riñón.Hace siete meses que no recibe esta medicina de parte de la secretaría de Salud en Lara. En la misma situación de riesgo por su salud está Luisabeth Pernalete y otros pacientes insulinodependientes, pues la Lantus, hasta ayer, tenía un costo de 2.900.000 bolívares en farmacias.

Todo esto sucede mientras los pacientes crónicos no tienen absoluta respuesta o acompañamiento por parte de las autoridades de salud de Lara, pese a que Carmen Meléndez asegura diariamente que estas personas, al menos en Barquisimeto, están debidamente atendidas

El Coronavirus no puede ser excusa para el "criminal racionamiento" de combustible que existe en Venez

El diputado Daniel Antequera (La Causa R-Lara) expresó este miércoles que el coronavirus no puede usarse como excusa para aplicar racionamiento de combustible en el país. ND

«En el mundo el virus está en 181 países y solo en #Venezuela hay racionamiento; el coronavirus no puede ser excusa para el criminal racionamiento de combustible que existe hoy en el país», escribió en Twitter.

A la vez que recordó que al racionar el combustible se están comprometiendo áreas vitales como la salud, alimentación y comunicación.

Este martes, el presidente de la Comisión de Energía y Petróleo de la AN, Elías Matta, afirmó que la escasez actual de gasolina no es solo a causa del Covid-19 sino también porque el Gobierno de Nicolás Maduro “acabó con el parque refinador del país”. “El único responsable de la falta de gasolina y el diésel, se llama Nicolás Maduro, ellos lo único que han hecho es destruir a Pdvsa y todo el proceso de refinación que tenía instalado el país”.

El #Coronavirus no puede ser excusa para el criminal racionamiento de combustible que existe hoy en el país.

Guaidó aseguró que en Venezuela solo hay 84 respiradores disponibles para atender a los pacientes con covid-19

El presidente encargado de la República expresó que está dispuesto a articular lo que sea necesario para que al país lleguen los insumos requeridos para atender la crisis por el virus

Por El Nacional

En medio de la pandemia del covid-19, el presidente interino de la República, Juan Guaidó, advirtió que en el país solo hay 84 respiradores disponibles. Resaltó que esa cifra representa un déficit de 90%.

Nicolás Maduro actualizó el balance nacional de casos positivos de coronavirus registrado en Venezuela. En total, hay 91 personas contagiadas con la enfermedad que comenzó en la ciudad de Wuhan, provincia de Hubei, China.

En una entrevista concedida a Sergio Novelli para el programa Al día con Sergio, transmitido por VPItv, Guaidó aseguró que el régimen de Maduro detiene a las personas que informan sobre el covid-19.

Un ejemplo de ello, es el caso del periodista Darvinson Rojas, quien fue arrestado el pasado fin de semana por tuitear sobre casos positivos en el estado Miranda.

Por otra parte, el presidente encargado expresó que está dispuesto a articular lo que sea necesario para que a Venezuela lleguen los insumos requeridos para atender la crisis por el virus.

«El tema no son las sanciones o el FMI. El asunto no es el dinero, porque lo tuvieron y se lo robaron. El tema es la falta de respiradores, camas, gel alcoholado, equipos de protección personal, medicinas, y hacia allá vamos nosotros. Lo vamos a presentar en el Parlamento, vamos a poner sobre la mesa todas las herramientas. ¿Van a volver a bloquear?«, cuestionó.

Guaidó reiteró que la población venezolana siempre será la prioridad de su gobierno interino y de la AN.

Por último, repudio que el régimen de Maduro obligue a las pequeñas empresas a pagar el Impuesto del Valor Agregado cuando el país se encuentra en cuarentena colectiva.

«Es un crimen en este momento obligar a las pequeñas empresas pagar el Impuesto de Valor Agregado», concluyó.

Las contradicciones de Maduro en las cifras de contagiados de covid-19 en Venezuela

Admitió este martes que en el territorio nacional ya se registran casos de transmisión comunitaria del coronavirus

Por El Nacional

Nicolás Maduro anunció este martes que el número de casos positivos con coronavirus en Venezuela aumentó a 91. No obstante, en una lectura detallada por entidad que realizó, la cifra no coincide: la sumatoria arroja 92 personas contagiadas.

La cantidad que presentó por región es la siguiente: 39 casos en Miranda, 14 en Caracas, 9 en Vargas, 8 en Aragua, 4 en Lara, 3 en Barinas, 3 en Los Roques, 2 en Anzoátegui, 2 en Falcón, 2 en Apure, 1 en Cojedes, 1 en Guárico, 1 en Mérida, 1 en Monagas, 1 en Nueva Esparta y 1 en Zulia.

Otra incongruencia que estuvo presente en su presentación es que no mencionó los estados Táchira y Portuguesa, en los que en días pasado había confirmado casos positivos. Sin embargo, los gobernadores de esas regiones lo desmintieron.

Un nota de prensa del Ministerio de Comunicación e Información del régimen señala que el número total es 94 casos positivos, pues incluyó a los estados Táchira y Portuguesa.

Además, recientemente dijo que en Distrito Capital se registraban 19 casos y en Miranda 30. Pero este martes aseguró que en el primero había 14 personas contagiadas y 39 en la región mirandina.

Casos comunitarios en el país
Maduro también admitió este martes que en Venezuela ya se registran casos de transmisión comunitaria del coronavirus.

“La enfermedad entró desde el exterior, pero ya hay casos comunitarios. Ya sobre eso se va a informar porque se está haciendo el estudio de los últimos casos”, precisó.

Maduro explicó que existen dos tipos de casos del covid-19. El primero trata sobre los positivos importados de aquellas personas que han viajado al extranjero y estuvieron en zonas de riesgo de infección.

El segundo son los comunitarios, que consiste en quienes están contagiados, pero que no tuvieron contacto con nadie que haya viajado al extranjero o estado en zonas de riesgo.

“Estamos saliendo a buscar los casos que pueden estar por ahí”, enfatizó.

Los consejos sobre aislamiento de Scott Kelly, el astronauta que pasó un año en el espacio

Kelly, quien vivió durante un año en le Estación Espacial Internacional, publicó una columna de opinión en The New York Times

Infobae

Quedarse encerrado en casa puede ser desafiante. Cuando viví en la Estación Espacial Internacional durante casi un año, no fue fácil. Cuando me iba a dormir, seguía en el trabajo. Cuando me despertaba, aún estaba en el trabajo. Volar en el espacio tal vez es el único empleo al que no puedes renunciar.

Sin embargo, aprendí varias cosas durante el tiempo que pasé ahí que me gustaría compartir porque están a punto de volverse útiles de nuevo, ahora que nos encerraremos en casa para ayudar a detener la propagación del coronavirus. A continuación, algunos consejos sobre vivir en aislamiento, de parte de alguien que ya lo ha hecho.

Sigue un horario

En la estación espacial, todo mi tiempo estaba agendado, desde el momento en que despertaba hasta la hora de ir a dormir. A veces eso incluía una caminata espacial que podía durar hasta ocho horas; en otras ocasiones, se trataba de una tarea de cinco minutos, como echar un vistazo a las flores experimentales que estaba cultivando en el espacio. Verás que seguir un plan te ayudará a ti y a tu familia a adaptarse a un entorno laboral y hogareño distinto. Cuando regresé a la Tierra, extrañé la organización que esto me proporcionaba y después me pareció difícil vivir sin ella.

Toma pausas

Cuando estás viviendo y trabajando en el mismo espacio durante muchos días, el trabajo puede invadir toda tu vida si lo permites. Cuando vivía en el espacio, tomaba pausas de manera deliberada porque sabía que estaría ahí durante un largo periodo, justo como la situación en la que ahora estamos. Toma tiempo para realizar actividades divertidas: me reunía con colegas de la tripulación para ver películas por la noche, con todo y botanas, y vi todas las temporadas de “Juego de tronos” dos veces.

Además, no olvides incluir en tu calendario una hora constante para ir a dormir. Los científicos de la NASA estudian de cerca el sueño de los astronautas cuando estamos en el espacio, y han hallado que la calidad del sueño se relaciona con la cognición, el estado de ánimo y las relaciones interpersonales, que son esenciales para superar una misión en el espacio o una cuarentena en casa.

Sal de tus cuatro paredes

Una de las cosas que más extrañaba mientras estaba en el espacio era poder salir y experimentar la naturaleza. Después de estar encerrado en un espacio pequeño durante meses, en verdad comencé a anhelar la naturaleza: el color verde, el olor de la tierra fresca y la sensación del sol cálido en mi rostro. El experimento con flores se volvió más importante para mí de lo que jamás habría imaginado. A mis colegas les gustaba reproducir una y otra vez una grabación con sonidos de la Tierra, como los de las aves, el que hacen los árboles cuando los agita el viento e incluso el de los mosquitos. Eso me llevaba de regreso a la Tierra, aunque a veces me daba palmadas en las orejas para espantar a los mosquitos imaginarios.

Para un astronauta, salir es una misión peligrosa que requiere días de preparación, así que aprecio que, en nuestro dilema actual, puedo ir al exterior en cualquier momento que desee dar un paseo o hacer una excursión sin necesidad de un traje espacial. Las investigaciones han demostrado que pasar tiempo en la naturaleza es benéfico para nuestra salud mental y física, pues es ejercicio. No necesitas ejercitarte dos horas y media al día, como lo hacen los astronautas en la estación espacial, pero moverte una vez al día debe ser parte de tu horario de cuarentena (tan solo mantente al menos a dos metros de los demás).

Necesitas un pasatiempo

Cuando estás encerrado en un espacio pequeño necesitas un escape que no sea el trabajo ni el mantenimiento de tu entorno.

A algunas personas les sorprende enterarse de que llevé libros al espacio. La distracción silenciosa que te proporciona un libro físico —que no te alerta de ninguna notificación ni te da la posibilidad de abrir otra pestaña— es invaluable. Muchas librerías pequeñas ahora están ofreciendo entregas de pedidos a domicilio o en tu vehículo, lo cual significa que puedes apoyar a un negocio local y, a la vez, asegurarte un tiempo de desconexión, que es tan necesario.

También puedes practicar un instrumento (acabo de comprar un entrenador digital de guitarra en internet), hacer manualidades o algún otro proyecto de arte. Los astronautas se toman tiempo para hacer todo esto mientras están en el espacio. (¿Recuerdas la famosa versión que hizo el astronauta canadiense Chris Hadfield de “Space Oddity” de David Bowie?).

Escribe un diario

La NASA ha estado estudiando los efectos del aislamiento en los humanos durante décadas, y un descubrimiento sorprendente ha sido el valor de escribir un diario. A lo largo de mi misión de un año, me tomé el tiempo de escribir sobre mis experiencias casi todos los días. Si te das cuenta de que solo estás registrando los sucesos de todos los días (que, en este contexto, quizá sean repetitivos), mejor intenta describir lo que estás experimentando a través de tus cinco sentidos o escribe sobre tus recuerdos. Aunque no termines escribiendo un libro basado en tu diario, como lo hice yo, escribir sobre lo que pasa en tus días te ayudará a poner tu experiencia en perspectiva y te permitirá ver en retrospectiva más tarde lo que ha implicado este momento único en la historia.

Toma tiempo para entrar en contacto

Incluso con todas las responsabilidades de servir como comandante de una estación espacial, jamás me perdía la oportunidad de tener una videoconferencia con amigos y familiares. A los científicos les parece que el aislamiento es dañino no solo para nuestra salud mental, sino también para nuestra salud física, especialmente para nuestro sistema inmune. La tecnología hace que sea más fácil que nunca mantenerse en contacto, así que vale la pena apartar tiempo para conectarse con alguien todos los días. Podría ayudarte a combatir los virus.

Escucha a los expertos

He descubierto que la mayoría de los problemas no son tan difíciles como la ciencia espacial; sin embargo, cuando sí lo son, debes asesorarte con expertos. Vivir en el espacio me enseñó mucho sobre la importancia de confiar en los consejos de las personas que sabían más que yo sobre ciertos temas, ya fuera ciencia, ingeniería, medicina o el diseño de la increíblemente compleja estación espacial que me permitía mantenerme con vida.

En particular en un momento desafiante como el que estamos viviendo ahora, debemos buscar el conocimiento de los que más saben al respecto y escucharlos. Las redes sociales u otras fuentes que no verifican sus datos pueden difundir desinformación de la misma manera en que un apretón de manos transmite un virus, por lo que es necesario buscar fuentes confiables de hechos, como la Organización Mundial de la Salud y el Centro de Recursos sobre Coronavirus de la Universidad Johns Hopkins.

Todos estamos conectados

Vista desde el espacio, la Tierra no tiene fronteras. La propagación del coronavirus nos demuestra que lo que compartimos es mucho más poderoso que lo que nos mantiene alejados, para bien o para mal. Todas las personas están inevitablemente interconectadas, y cuanto más nos unamos para resolver nuestros problemas, mejor estaremos.

Uno de los efectos secundarios de ver la Tierra desde la perspectiva del espacio, por lo menos para mí, es sentir más compasión por los demás. Por más indefensos que nos sintamos encerrados en casa, siempre hay cosas que podemos hacer: he visto a personas que les leen a los niños mediante llamadas de video, que donan su tiempo y su dinero a beneficencias en internet y que hacen mandados para los ancianos o los vecinos con sistemas inmunes debilitados. Los beneficios para el voluntario son tan grandes como para las personas que reciben la ayuda.

He visto a los humanos trabajar juntos para superar los retos más complejos que podamos imaginar, y sé que somos capaces de salir adelante esta vez si todos ponemos de nuestra parte y trabajamos en equipo.

Ah, y lávense las manos con frecuencia.

¡GRAN OPORTUNIDAD! UCAB ofrece cursos de aprendizaje gratuito para todo público en casa

Autoridades educativas de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB) llamaron a efectuar programas de formación académica desde casa, aprovechando las plataformas pedagógicas que ofrecen Internet y las redes sociales. IMP

La UCAB se centró en poder ofrecer estrategias de acompañamiento a profesores y estudiantes durante los días que deben pasar en casa ante la cuarentena decretada por la administración de Nicolás Maduro.

La profesora Marysabel Suárez, directora del Centro de estudios en línea de la UCAB, considera que en estos tiempos de aislamiento, invertir en la educación en línea es una opción atractiva para cualquier persona.

Suárez afirma que actualmente en Internet existen múltiples alternativas, accesibles y de calidad, a través de las cuales los participantes pueden ocupar su tiempo en algo productivo.

En tal sentido, estas actividades permitirán a los interesados certificarse en distintas competencias laborales, obtener los beneficios propios de quien sabe manejarse en los medios virtuales desde casa, sin costo alguno ni arriesgarse a salir a las calles.

A pesar de las fallas de conectividad que existen en Venezuela, la experta considera viable emprender proyectos educativos en línea en el país.

Como ejemplo, menciona los seis cursos abiertos online que diseñó la UCAB para que cualquier interesado pueda formarse, desde su casa y de manera gratuita, en distintas áreas que van desde la comunicación gráfica a la planificación de proyectos educativos en el aula, emprendimiento o el desarrollo de competencias interculturales.

Los cursos
A través de la web de la UCAB están disponibles seis cursos abiertos que pueden realizarse desde casa durante los días de cuarentena. Esto ofrece una posibilidad de invertir el tiempo en actividades educativas y que generarán conocimiento. Son los siguientes:

ABC del emprendimiento
Tiene como finalidad tiene como finalidad brindar al participante las herramientas básicas sobre las distintas temáticas, que permita fomentar en él la cultura emprendedora, estimular su curiosidad para promover en él el espíritu creador.

Desarrollo de la Competencia Intercultural
En este curso se revisan aspectos como la cultura, la conciencia cultural y el pensamiento crítico que influyen en la adquisición de dicha competencia. Asimismo, se comparten estrategias que los participantes podrán incorporar en sus actividades diarias para facilitar el proceso de aprendizaje.

Presentaciones efectivas
Un factor clave en el desarrollo de un buen líder es su capacidad de comunicar y hacer llegar el mensaje con claridad y facilidad, así como la adecuada utilización del recurso visual.

Introducción a la metodología PPA
Este curso ofrece una metodología particular, que se sustenta en las mejores prácticas para la gerencia de proyectos ofrecida por el Instituto de Gerencia de Proyectos.

Identidades gráficas efectivas
Al realizar este curso los participantes tendrán la oportunidad de entender cómo se deben ver las piezas gráficas que sus marcas necesita y qué mensaje transmite cada una de ellas; todo eso, aplicando criterios estéticos, de diagramación y de intenciones comunicacionales.

Asimismo, permitirá crear piezas gráficas de alto impacto que ayuden a comunicar mensajes a nivel organizacional, educativo o comercial.

Objetivos de Desarrollo Sostenible
Se busca que el participante obtenga los conocimientos básicos sobre las principales características generales de la Agenda 2030 y los Objetivos de Desarrollo Sostenible, los ODS.

Para los interesados en realizar alguno de estos cursos que ofrece la UCAB puede ingresar a través de la página web de UCAB Virtual.

Gobernadora de Cojedes (PSUV), ofrece gasolina a quien le “regale ganado”

Desde inicios de marzo los productores y los comercializadores han tenido que comprar combustible en dólares a precios superiores a los internacionales por la escasez de gasolina

Carlos Seijas Meneses / TalCual

En medio de una fuerte escasez de combustibles, la gobernadora de Cojedes, Margaud Godoy (PSUV), informó este martes 24 de marzo a los productores agropecuarios del estado que si quieren gasolina tienen que entregar ganado a la “empresa socialista” Alimentos Cojedes.

“En Cojedes se trancó el juego. Si queremos gasolina debemos arrimarle animales a una institución que se llama Alimentos Cojedes, y pagan el ganado por el valor del cuero y cuando les da la gana. Luego ellos los venden en el comercio”, denunció Armando Chacín, presidente de Fedenaga. “Es una medida ilegal e inconstitucional. No quieren trabajar conjuntamente con el sector para tratar de buscarle soluciones al consumidor final y para que no haya desabastecimiento”.

Desde inicios de marzo los productores y comercializadores han tenido que comprar combustible en dólares a precios superiores a los internacionales por la escasez de gasolina.

Luego de ordenar una cuarentena social en todo el país a partir del 17 de marzo, el gobernante Nicolás Maduro pidió a los sectores de alimentos y medicinas que mantuvieran su actividad para continuar garantizando el abastecimiento de productos básicos durante la contingencia, que no se sabe hasta cuándo será.

Sin embargo, el gobierno no ha garantizado a los sectores productivos del país los combustibles que requieren no solo para mantener sus labores sino para llevar su producción a los mercados de los centros de consumo del país.

La mayoría de las estaciones de servicio en todo el país están cerradas y las que aún tienen combustible se encuentran militarizadas. La orden dada por el gobierno es surtir solo a médicos que trabajen para el Estado, ambulancias y policías durante la cuarentena, de acuerdo con funcionarios de la Guardia Nacional (GN).

Aquiles Hopkins, presidente de Fedeagro, señaló que los estados Guárico, Aragua, Táchira, Mérida y Trujillo están seriamente afectados por la falta de combustibles, sobre todo de gasolina, que está impidiendo que los productores agropecuarios vayan a sus fincas y que los comercializadores puedan trasladarse hasta allá para hacer las compras de hortalizas y llevarlos a los principales centros poblados.

“El sector primario está bastante afectado, sobre todo de la producción de rubros perecederos. Ya nos reportan pérdidas en los campos de los estados Mérida, Táchira y Trujillo”, dijo Hopkins durante la sesión ordinaria de la Asamblea Nacional (AN) de este 24 de marzo.

El presidente de Fedecámaras, Ricardo Cusanno, sostiene que es imposible en la situación actual que vive el sector productivo venezolano poder mitigar los efectos de la pandemia “de una manera medianamente normal como lo pueden estar haciendo países vecinos como Colombia, México o Argentina, ni hablar de Europa”. Durante una sesión de la Comisión Consultiva de la Asamblea Nacional realizada el 17 de marzo, el dirigente empresarial indicó que es vital que se garantice el despacho de gasolina para que los pequeños y grandes productores de alimentos puedan seguir trabajando.

Leocenis García a Maduro: Debiste pedirle a los chinos $5 mil millones por daños colaterales del coronavirus

El coordinador nacional del movimiento Prociudadanos, Leocenis García le escribió una carta a Maduro en la que le pide decretar la renta mínima y en la que crítica que sus medidas económicas son inconclusas e insuficientes frente al coronavirus.

García, consideró que antes de pedir prestado al FMI, Maduro debió acudir a los chinos. «Que ya habían desembolsado 20 mil millones de dólares hace tres años, para quedarse con las ventas a futuro del crudo venezolano. Así que no debe costarle mucho entregar 5 mil millones de dólares por daños colaterales de una enfermedad que exportaron al mundo».

A la vez que, indicó que debe «renunciar expresamente al virus de la demagogia, exhalando de placer por unas bolsas claps, que sirven para un día, y que llegan a menos del 10 % de la población, y de bonos a través del llamado carnet político de la patria que la gente gasta en un kilo de harina, un jabón, y un pote de mantequilla».

«Imagínese usted que El Salvador ha propuesto una renta mínima de 300 dólares a cada salvadoreño, mientras dura el periodo especial. Para ello se afianza en la banca privada», apuntó.

A continuación la carta completa:

Caracas 24 de marzo de 2020.

Señor Presidente.

Lo he escuchado con atención estos días. Honestamente usted no habla mal, usted obra mal.

No es hora ni de discursos, ni de retórica. Como en el evangelio es hora de asistir al que yace tirado en el suelo, como hizo el Samaritano. Nadie recordaría al Samaritano, si sólo hubiera tenido buenas intenciones.

Sus medidas económicas -anunciadas el domingo- son inconclusas al no resolver el problema del ingreso.

Si este virus, hubiera nacido en EEUU, los órganos de propaganda del Estado estarían repitiendo una y otra vez que los estadounidenses y su Gobierno, nos quería matar.

Este virus nació en China, que se ha aprovechado sostenidamente de la crisis que vive Venezuela.

Antes de ir al Fondo Monetario Internacional, VENEZUELA debió acudir a los chinos, que ya habían desembolsado 20 mil millones de dólares hace tres años, para quedarse con las ventas a futuro del crudo venezolano. Así que no debe costarle mucho entregar 5 mil millones de dólares por daños colaterales de una enfermedad que exportaron al mundo.

Lo que usted debe hacer, es renunciar expresamente al virus de la demagogia, exhalando de placer por unas bolsas claps, que sirven para un día, y que llegan a menos del 10 % de la población, y de bonos a través del llamado carnet político de la patria que la gente gasta en un kilo de harina, un jabón, y un pote de mantequilla.

En cambio debe declarar la Renta Mínima de Inserción o RMI, que es una ayuda por un periódico especial que se da a personas de los sectores DyE que la mayoría están bancarizados, que carecen de unos ingresos mínimos con los que alcanzar una calidad de vida durante la cuarentena.

La mejor data del país la tiene la banca y no su carnet político.

La Renta Mínima en su forma más típica, consiste en una prestación de naturaleza económica que va en depósito a cuenta corriente, integrada por la suma de una prestación mensual básica comparada con la cesta de alimentación básica y un complemento variable, en función de los miembros que forman parte de la unidad familiar .

Imagínese usted que El Salvador ha propuesto una renta mínima de 300 dólares a cada salvadoreño, mientras dura el periodo especial. Para ello se afianza en la banca privada .

Pero nosotros que nadamos en mares de petróleo, cuya producción entregamos desde hace años a China sin recibir un centavo (por las ventas a futuro que negoció Chávez), hablemos de una bolsa clap, que es una cosa equivalente a pan y agua. Sumado a un bono que alcanza para tres artículos básicos para un día.

Leocenis García

¿Acaso nuestra batalla contra el coronavirus es peor que la enfermedad?

Podría haber otras formas más específicas de vencer la pandemia. El autor es presidente de True Health Initiative y director fundador dela Centro de Investigación de Prevención Yale-Griffin

Por David L. Katz / Infobae

Por lo general, diferenciamos entre dos clases de acciones militares: la masacre inevitable con daños colaterales de las hostilidades difusas, y la precisión de un “ataque quirúrgico”, metódicamente dirigido a las causas de nuestra amenaza específica. La segunda, cuando es ejecutada correctamente, minimiza tanto recursos como consecuencias imprevistas.

En esta lucha contra la pandemia del coronavirus, en la que jefes de Estado han declarado que estamos “en guerra” con esta epidemia, aplica la misma dicotomía. Esta puede ser una guerra abierta, con las consecuencias que eso presagia, o podría ser algo más quirúrgico. Estados Unidos y la mayoría de las naciones del planeta, hasta el momento, se han decantado por la primera opción. Escribo esto ahora con carácter de urgencia, para asegurarme de que consideremos la alternativa quirúrgica, mientras todavía haya tiempo.

Los brotes tienden a ser aislados cuando los patógenos se mueven a través del agua o los alimentos, y de mayor escala cuando viajan por vectores de amplio alcance como los mosquitos, las pulgas o el mismo aire. Al igual que la pandemia del coronavirus, la infame pandemia de la gripe de 1918 fue causada por partículas virales transmitidas por la tos y el estornudo. Las pandemias ocurren cuando una población entera es vulnerable —es decir, no inmune— a algún patógeno capaz de propagarse con eficiencia.

La inmunidad se da cuando nuestro sistema inmunológico ha desarrollado anticuerpos contra un germen, ya sea de forma natural o como resultado de una vacuna, y se encuentra plenamente preparado en caso de exposición. La respuesta del sistema inmunológico es tan fuerte, que el germen invasor es erradicado antes de que pueda desarrollarse una enfermedad sintomática.

Lo más importante es que esa respuesta inmunológica sólida también previene la transmisión. Si un germen no puede asegurar su dominio en el organismo, ese cuerpo ya no funciona como un vector para enviárselo al próximo huésped potencial. Esto es así incluso si la siguiente persona aún no es inmune. Cuando suficientes de nosotros terminamos convirtiéndonos en esos “callejones sin salida” para la transmisión del virus, la propagación a través de la población pierde poder, y al final, se disipa. A esto se le denomina inmunidad colectiva.

Lo que sabemos hasta el momento del coronavirus, hace que sea un caso único para la potencial aplicación del método de “inmunidad colectiva”, una estrategia percibida como un efecto secundario deseable en los Países Bajos, y brevemente considerada en el Reino Unido.

Los datos de Corea del Sur, donde el seguimiento del coronavirus ha sido, sin lugar a dudas, el mejor hasta el momento, indican que hasta el 99 por ciento de los casos activos en la población general son “leves” y no requieren ningún tratamiento médico específico. El pequeño porcentaje de casos que sí requieren atención están altamente concentrados entre los mayores de 60 años, y se incrementan a medida que las personas son más viejas. En igualdad de condiciones, los mayores de 70 años tienen un riesgo de mortalidad tres veces mayor al de aquellos que tienen entre 60 y 69 años, y los mayores de 80 años tienen casi el doble de riesgo de mortalidad que los que tienen entre 70 y 79 años.

Estas conclusiones se pueden corroborar con los datos de Wuhan, China, los cuales muestran una tasa de mortalidad más alta, pero una distribución casi idéntica. Es posible que la tasa de mortalidad en China sí sea más alta, pero quizás es el resultado de una menor cantidad de pruebas generalizadas. Con precisión y sin demora, Corea del Sur empezó a hacerle pruebas a la población en general que aparentemente estaba sana, y así encontró los casos leves y asintomáticos de COVID-19 que otros países están pasando por alto. Lo sucedido con el crucero ‘Diamond Princess’, que alberga una población contenida de mayor edad, lo demuestra. La tasa de mortalidad en esa población cerrada y uniformemente expuesta es de casi un 1 por ciento.

Hasta la fecha, tenemos en Estados Unidos menos de 200 fallecidos (NdR: actualmente superan los 500) por el coronavirus, un conjunto de datos pequeño que puede generar grandes conclusiones. Sin embargo, están totalmente alineados con los datos de otros países. Las muertes se han agrupado principalmente entre la población anciana, aquellos con considerables enfermedades crónicas como diabetes y cardiopatías, y los que se encuentran en ambos grupos.

Esto no sucede con plagas contagiosas como la influenza. La gripe también afecta con fuerza a los ancianos y a los que padecen enfermedades crónicas, pero además amenaza la vida de los niños. Intentar generar una inmunidad colectiva entre aquellos con mayores probabilidades de recuperarse de la infección y, a la vez, aislar a los menores y más ancianos, es una tarea titánica, cuando menos. ¿Cómo se puede permitir la exposición para que se desarrolle la inmunidad en los padres, sin poner en riesgo a sus hijos pequeños?

La agrupación de las complicaciones y los fallecimientos de la COVID-19 entre los más ancianos y los que padecen enfermedades crónicas, pero no entre los niños (solo han ocurrido pocos casos de fallecimiento de niños), sugiere que podríamos alcanzar los objetivos cruciales del distanciamiento social —salvar vidas y no saturar nuestro sistema médico— protegiendo de la exposición, de preferencia, a los frágiles de salud, a los mayores de 60 años, y en particular a los mayores de 70 y 80 años.

¿Por qué importa esto?

Me preocupa profundamente que las consecuencias sociales, económicas y de salud pública de este colapso casi total de la vida cotidiana —escuelas y negocios cerrados, prohibición de concentraciones de gente— sean catastróficas, prolongadas y posiblemente más graves que el saldo directo del mismo virus. El mercado bursátil se recuperará con el tiempo, pero muchos negocios jamás podrán hacerlo. El desempleo, el empobrecimiento y la desesperación que muy probablemente resulte de todo esto serán calamidades de primera para la salud pública.

Peor que eso, temo que nuestros esfuerzos hagan muy poco para contener el virus, debido a que tenemos un sistema de salud pública fragmentado, eternamente mal financiado y con recursos limitados. Distribuir estos recursos tan escasos de manera tan amplia, superficial y al azar es una fórmula para el fracaso. ¿Qué tan seguro estás de conocer las mejores maneras de proteger a tus seres amados más vulnerables? ¿Con qué facilidad puedes obtener una prueba del coronavirus?

Ya hemos fallado en reaccionar de manera decisiva como lo hicieron China o Corea del Sur, y no tenemos los medios para responder como Singapur. Estamos siguiendo los pasos de Italia, con el riesgo de ver saturado nuestro sistema médico dos veces: primero, cuando las personas se apresuren a realizarse la prueba del coronavirus, y luego cuando los vulnerables sucumban ante la fuerte infección y requieran camas en hospitales.

Sí, las concentraciones de personas se limitan de manera uniforme en cada vez más lugares, una táctica que llamo “interdicción horizontal”, es decir, cuando las políticas de contención se aplican a toda la población sin considerar su riesgo a contagios severos.

Pero a medida que la fuerza laboral es despedida en masa (nuestra familia ya tiene a un hijo adulto en casa por esa razón), y las universidades cierran (tenemos a otros dos adultos jóvenes en casa por esta razón), la población joven en condiciones contagiosas indeterminadas está siendo enviada a sus casas para reunirse con sus familias a nivel nacional. Y debido a que no tenemos la capacidad para realizar pruebas generalizadas, podrían estar portando el virus y transmitiéndoselo a sus padres que tienen cincuenta y tantos y a sus abuelos de 70 u 80 años. Si existen lineamientos concretos para el comportamiento dentro de las familias —lo que llamo “interdicción vertical”—, no los he visto.

Así es el daño colateral de esta difusa forma de combate, diseñada para “aplanar” la curva epidémica de forma general en vez de proteger de forma preferente a los más vulnerables. Creo que podríamos estar combatiendo el contagio de manera ineficaz y, a la vez, causando un colapso económico.

Hay otro asunto ampliamente ignorado en este enfoque. Si logramos reducir la propagación del coronavirus de un “torrente” a un “chorrito”, entonces ¿cuándo debería terminar esta interrupción en la sociedad? ¿Cuándo será seguro que los niños y los profesores jóvenes sanos regresen a los colegios, y sobre todo, cuándo lo será para los profesores más viejos o con enfermedades crónicas? ¿Cuándo será seguro que la fuerza laboral vuelva a ocupar sus lugares de trabajo, dado que algunos están en el grupo de riesgo de contagio severo?

¿Cuándo será seguro visitar a nuestros seres queridos en las residencias geriátricas o en los hospitales? ¿Cuándo podrán los abuelos volver a cargar a sus nietos?

Existen muchas posibles respuestas, pero la más probable es que sencillamente no lo sabemos. Podríamos esperar hasta que haya un tratamiento efectivo, una vacuna o que las tasas de transmisión hayan caído a niveles imperceptibles. Pero, ¿qué sucede si falta un año o más para eso? Es allí cuando sufriremos la magnitud completa de la alteración del orden social que el virus podría causar durante todos esos meses. El costo, no solo monetario, podría ser abrumador.

Entonces, ¿cuál es la alternativa? Bueno, podríamos enfocar nuestros recursos en realizar pruebas y proteger, de todas las formas posibles, a todas esas personas que, según los datos, son más vulnerables al contagio severo: los ancianos, las personas con enfermedades crónicas y los que tengan complicaciones inmunológicas. Los que den positivo podrían ser los primeros en recibir los antivirales aprobados. La mayoría, que den negativo, podría beneficiarse de todos los recursos que tenemos para protegerlos de la exposición.

Desde luego, si bien la mortalidad está muy concentrada en grupos selectos, no se detiene allí. Existen relatos dolorosos y desgarradores de contagios severos y muertes por la COVID-19 en personas jóvenes por razones que aún desconocemos. Si con el tiempo descubrimos que las personas más jóvenes también son vulnerables al virus, podríamos expandir la categoría de “personas en riesgo” y ampliar las protecciones para ellos.

Ya hemos identificado a muchos de los más vulnerables. Una lista detallada de criterios podría generarse con ayuda de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, actualizarse diariamente y distribuirse ampliamente entre los profesionales de la salud y la población en general. La población en riesgo ya está sujeta a las protecciones de nuestras políticas actuales: distanciamiento social y atención médica por fiebre o tos. Sin embargo, existen varios problemas graves en subsumir a los más vulnerables en las políticas que actualmente abarcan a todos.

Primero, el sistema médico se está saturando de personas pertenecientes al grupo de bajo riesgo, los cuales buscan sus recursos y limitan sus capacidades para enfocarse en los más necesitados. Segundo, los profesionales de la salud están agobiados no solo con las exigencias de su trabajo, sino también con sus familias, debido al cierre de colegios, universidades y negocios. Tercero, enviar a todo el mundo a encerrarse con los suyos incrementa la socialización entre diferentes generaciones, lo que pone en riesgo a los más vulnerables.

Debido a que el virus ya está circulando ampliamente en Estados Unidos, y muchos casos no están siendo detectados, esta medida es similar a enviar a una cantidad incontable de fósforos encendidos a pequeñas áreas de yesca. Justo ahora es más difícil, no más fácil, mantener aislados a los más vulnerables de todos los demás —incluyendo miembros de su propia familia— que podrían haber estado expuestos al virus.

Si nos enfocáramos en los más vulnerables, habría recursos para mantenerlos en casa, proporcionarles los servicios necesarios y las pruebas de coronavirus, y destinar nuestro sistema médico a su atención temprana. Yo apoyaría que se realizaran pruebas de manera preventiva (en vez de esperar a ver síntomas) en este grupo, y que se aplicaran las medicinas antivirales más prometedoras cuanto antes. Esto no puede hacerse con las políticas actuales, ya que estamos distribuyendo nuestros relativamente escasos kits de pruebas por una población entera, lo que además incrementa sus niveles de ansiedad debido a la reclusión de la sociedad.

Este enfoque en una porción mucho más pequeña de la población le permitiría a la mayoría de la sociedad regresar a la cotidianidad y quizás prevenir el colapso de amplios segmentos de la economía. Los niños sanos podrían regresar a sus escuelas y los adultos sanos a sus trabajos. Los cines, teatros y restaurantes podrían reabrir sus puertas, aunque deberíamos seguir evitando las concentraciones masivas como conciertos y eventos deportivos en estadios.

Con tal de que estemos protegiendo a los verdaderamente vulnerables, podríamos devolverle a la sociedad una sensación de calma. Igual de importante es el hecho de que la sociedad en pleno podría desarrollar una inmunidad colectiva natural al virus. La amplia mayoría de las personas desarrollaría infecciones leves de coronavirus, mientras que los recursos médicos podrían enfocarse en los enfermos de gravedad. Una vez que la población general haya sido expuesta y, de ser contagiada, se haya recuperado y obtenido inmunidad natural, el riesgo para los más vulnerables se reduciría drásticamente.

Justo ahora, cambiar la estrategia de tratar de proteger a todas las personas para enfocarse en los más vulnerables sigue siendo totalmente plausible. Sin embargo, se hace cada vez más difícil con cada día que pasa. El camino en el que estamos bien podría conducir a un contagio viral incontenible y a un daño colateral descomunal para nuestra sociedad y economía. Necesitamos un enfoque más quirúrgico.

¡MÁS LETAL QUE LA PANDEMIA! Producción y distribución de alimentos en jaque por la falta de combustible

Gremios consideran que debe privilegiarse la producción y distribución de alimentos en un país cuya industria nacional opera al 30 por ciento de su capacidad. No se descarta que haya más escasez de medicinas y comida

Por Elizabeth Ostos / Infobae

En la segunda semana de cuarentena nacional, crece la preocupación entre los habitantes de esta nación caribeña, sumida en una crisis económica desde hace varios años que se traduce en hiperinflación, caída del producto interno bruto en 70% en cinco años y el desmantelamiento de aparato industrial nacional.

El reabastecimiento de alimentos, medicinas y combustible son temas que alertan a la ciudadanía y al sector empresarial nacional. Si antes de la llegada del coronavirus a Venezuela la situación era compleja, en estos momentos no hay certezas de si el gobierno de Maduro articulará políticas junto a los empresarios que aún están en el país.

Sin saber si habrá contacto con el oficialismo, entidades gremiales empresariales lanzaron el domingo un plan de acción destinado a gerenciar la actividad de las manufacturas, empresas agrícolas, transportistas y alimentarias, importadoras, bancos, entre otras.

En tal sentido, la central patronal más importante del país, Fedecámaras, aseguró en un comunicado público que “requerimos urgentemente del Estado, además de condiciones mínimas de trabajo que permitan un funcionamiento adecuado del sector productivo nacional”.

Este plan fue enviado a Nicolás Maduro, al presidente de la Asamblea Nacional, Juan Guaidó, y al Alto mando militar. Fedecámaras planteó a los factores políticos en disputa “deponer agendas políticas para trabajar en beneficio de todo el país”.

Son al menos 21 medidas que se ejecutarían en 30, 60 y 90 días que atenderían los sectores de transporte, manufactura, energía, reposición y distribución de alimentos, además de la reactivación de créditos bancarios a las entidades privadas y suspensión del cobro de nuevos impuestos, entre otras.

La propuesta contempla la agilización de trámites de importaciones y la confirmación de equipos de respuesta rápida para el otorgamiento de salvoconductos a los trabajadores de las manufacturas nacionales para que transiten hacia sus puestos de empleo.

De parte del gobierno de Maduro no se confirmó si el plan será considerado aun cuando el domingo el mandatario bolivariano lanzó una serie de medidas económicas “de emergencia”, según dijo, para atender la crisis.

Planteó un plan de atención agroalimentaria para suministrar 7 millones de cajas de los Comités Locales de Abastecimiento y Producción -CLAP- a la población más vulnerable, la prohibición de cobro y corte de los servicios de telecomunicaciones por seis meses, así como la suspensión de pagos de alquileres en viviendas principales y locales comerciales por el mismo tiempo.

Ordenó la suspensión de pagos de capitales e intereses a créditos otorgados por la banca nacional, el pago de nóminas a las pequeñas y medianas empresas nacionales bajo la condición de la inscripción del sistema de subsidios públicos “Patria”.

Para los trabajadores por cuenta propia, Maduro ofreció bonificaciones, sin precisar montos, siempre y cuando se afilien al “Carnet de la patria”, un programa calificado de populista y clientelar por los críticos al gobierno venezolano.

Los anuncios fueron rechazados por dirigentes empresariales como el presidente de Fedecámaras, Ricardo Cusano quien calificó a las medidas “aisladas y parciales. La empresa privada necesita tener la certeza de tener flujo de caja para seguir operando y mantener los puestos de empleo. Lo que vimos, le sigue recargando la responsabilidad del Estado en nosotros quienes trabajamos hoy día al 30 por ciento”.

Otro gremialista. Felipe Capozzolo, presidente de Consecomercio dijo en su cuenta de twitter que “el estatismo e intervencionismo terminan cuando se agota la riqueza. Se pretende seguir el reparto con lo poco que les queda a los demás, sin asumir la propia responsabilidad. Si el ejecutivo no tiene recursos es hora de buscar fórmulas de entendimiento en beneficio de la nación”.

Del sector agro productor, el líder de Fedeagro, Aquiles Hopkins, aseguró que esta cuarentena “es un confinamiento, no podemos producir por falta de permisos, financiamiento y no podemos distribuir por ausencia absoluta de combustible. Se requiere de apoyo de las autoridades civiles y militares para atender la producción de alimentos y su posterior tránsito hasta los centros de consumo”.

Un gobierno proteccionista

Este pulseo de fuerzas entre sectores productivos y el gobierno generó dudas entre economistas y analistas de mercado quienes han alertado que la crisis humanitaria que sacude a Venezuela puede agudizarse por la pandemia del Coronavirus.

El analista de riesgo bancario, Leonardo Buniak, dijo a Infobae que “Si hacemos una revisión seria de los anuncios en materia económica, es fácil notar que el grueso se centra una vez más en propuestas populistas de expansión de gasto público con fines clientelares. Una vez más el carnet de la patria, mecanismo de control político y social vuelve a ser el epicentro de la estrategia de política económica de Nicolás Maduro”.

Explicó que la resolución más relevante y donde existían mayores expectativas “pudiera ser la de mayor preocupación para el sector productivo y muy especialmente para la industria bancaria nacional”.

El también economista explicó a este medio digital que “la decisión de Maduro de ordenar la suspensión de los pagos de capital e intereses a todos los créditos otorgados supone un golpe directo al corazón del sistema bancario. La principal fuente de rentabilidad y de solvencia de una institución financiera es la contabilización de ingresos por créditos otorgados. No hacerlo durante un semestre en medio de un proceso de hiperinflación que multiplica al alza los gastos administrativos, en un contexto donde la colocación de créditos está extinguida, supone casi decretar la inviabilidad e insostenibilidad del sector”.

-¿Qué medida mínima debería activar el gobierno de Maduro el cual maneja las finanzas públicas de la República?

-En estos momentos se requiere con urgencia un plan de estímulos monetarios y fiscales, en línea con lo que estamos viendo internacionalmente, que permitan dinamizar una economía que viene de una contracción acumulada de casi 70% en los últimos 24 trimestres. La política monetaria y fiscal debe estar al servicio de este propósito.

-En el mundo industrializado y en naciones vecinas, los gobiernos están proponiendo medidas macroeconómicas ¿Cuál serían las que pudiesen replicarse en Venezuela?

-En línea de lo que está ocurriendo en todos los rincones del planeta donde muchos gobiernos del mundo civilizado están diseñando ambiciosos programas de estímulos fiscales para atenuar los impactos colaterales de COVID-19, se debe activar estrategias de política fiscal. Esto debe incluir los diferimientos de los pagos del Impuesto Sobre la Renta e Impuesto al Valor Agregado, además de otorgamiento de subsidios directos a los estratos de la población de menores recursos. Resulta imperativo y necesario que el gobierno de Nicolás Maduro dé marcha atrás en su empeño de asfixiar con nuevos y mayores impuestos, multas y sanciones, al frágil sector privado de la economía venezolana.